Se escapa: la inflación no baja y desafía el plan de Caputo y Milei

Politóloga. Periodista.
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Castiglioni y Equilibra ponen el alza entre el 1,8% y el 1,9%. Milei busca el cero antes de las elecciones de 2027.
Lejos, muy lejos, quedó el desastre inflacionario de 2022 con 200% de inflación. El ajuste más grande de la historia de Argentina dio sus resultados, y el número del aumento de costo de vida se notó. Pero no como el Gobierno quiere, el desafío es llegar a votar el año que viene con cero de inflación. Los informes de dos consultoras de primer nivel explican el fenómeno en sus últimos informes. Luis Caputo alardea los éxitos del plan oficial, Javier Milei no duda del éxito, Patricia Bullrich pide que se note en el metro cuadrado de la gente y antes de votar.
Después el registro del 1,7% reportado por el INDEC en agosto, las proyecciones de consultoras privadas como C&T Asesores Económicos, representada por María Castiglioni, y Equilibra de Diego Bossio y Martín Rapetti advierten que el Índice de Precios al Consumidor de septiembre rebotó levemente. Este estancamiento en la zona del 2% mensual pone a prueba la estrategia del equipo económico nacional. A eso se suma la mala creación de empleo de calidad y el tipo de cambio atrasado.
Aunque desde Economía se valora la estabilidad del índice por debajo del umbral del 2%, la aceleración marginal observada en septiembre genera inquietud. El fenómeno responde principalmente al incremento en los precios de alimentos y combustibles registrado en los últimos días del mes. A esto se suma el efecto arrastre proyectado por el economista Lorenzo Gravina, quien estima un piso imprevisto de 0,1 puntos porcentuales para el mes de octubre.
La brecha entre la promesa y la realidad
El dato actual reaviva un debate complejo sobre el cronograma oficial. Durante el último año, el presidente Javier Milei sostuvo que, para esta etapa, la inflación debería mostrar registros inferiores al 1%, bajo la premisa del denominado "cero coma". No obstante, la dinámica de las góndolas y la inercia de los costos han postergado este objetivo.
En recientes presentaciones ante el sector empresarial, el mandatario intentó matizar sus pronósticos iniciales. Argumentó que factores de fricción política y la propia inercia del ajuste fiscal han ralentizado la convergencia hacia los niveles deseados. Sin embargo, la distancia entre la meta técnica y la realidad cotidiana sigue siendo el eje central de la discusión económica.
Es necesario reconocer el logro macroeconómico de haber evitado una hiperinflación, consolidando el superávit fiscal y eliminando la emisión monetaria como motor del déficit. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre controlar un incendio y alcanzar la estabilidad. Mientras que el descenso inicial del 25% al 2% mensual respondió a un shock fiscal, el camino hacia parámetros internacionales exige reformas estructurales, mayor productividad y una confianza en la moneda que aún se encuentra en proceso de consolidación.
Una inflación del 1,9% mensual implica un piso anualizado de entre el 25% y el 26%. En cualquier economía desarrollada, una inflación de dos dígitos anuales representa una anomalía que afecta el crédito y el ahorro. Argentina ha logrado frenar la crisis más devastadora de las últimas tres décadas, pero el gobierno de Javier Milei enfrenta ahora el desafío más complejo: superar la meseta inflacionaria para transformar el freno al incendio en una estabilidad real y duradera.
