El PJ se enreda en internas clave
Rosca peronista: peleas y tensiones en el cierre de listas del conurbano
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Morón se convirtió en el epicentro de la pelea por el control territorial. Las negociaciones no dan respiro.
La interna en Morón se convirtió en uno de los principales focos de tensión dentro del armado electoral del peronismo bonaerense. Allí, el intendente Lucas Ghi, el exjefe comunal Martín Sabbatella y el referente del massismo Martín Marinucci protagonizan una disputa de alto voltaje político que aún no encuentra resolución. Aunque no se han reunido los tres juntos, sus enviados ya mantuvieron encuentros bilaterales. Y mientras las tensiones crecen, todos saben que el tiempo corre: la definición de las listas no puede postergarse mucho más.
Sabbatella, líder de Nuevo Encuentro y encolumnado en el cristinismo, reapareció en escena con tres condiciones: una mesa tripartita con Ghi y Marinucci, un reparto proporcional de las candidaturas y que la cabeza de la lista de concejales quede en manos de su espacio. Es decir, que el cristinismo tenga el control del primer nombre. Sin embargo, Ghi rechazó ese esquema. Desde el municipio sostienen que el armado debe respetar lo acordado por la cúpula conformada por Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner: donde el peronismo gobierna, el intendente define, pero incluyendo a los tres sectores principales.
Las negociaciones siguen minuto a minuto. Desde el entorno de Ghi aseguran: “Vamos a hacer todos los esfuerzos para lograr un acuerdo y que todas las fuerzas estén en la lista”. Sabbatella, por su parte, considera que sin una mesa política real será imposible llegar a un entendimiento y que, si se prolonga el conflicto, deberá intervenir la conducción provincial para ordenar la situación.
Este microcosmos refleja una problemática mayor: el reparto de las 29 bancas legislativas que el peronismo pone en juego este año en la provincia de Buenos Aires. En las últimas horas hubo avances concretos entre los emisarios de Kicillof, Máximo Kirchner y Massa. La distribución tentativa sería: 11 lugares para el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), 11 para el cristinismo y 7 para el Frente Renovador. Aunque desde La Plata prefieren hablar de nombres antes que de lugares, ya se estableció cuántas bancas le corresponderían a cada sector. El desafío ahora es definir qué figuras ocuparán los lugares más expectables y en qué secciones.
Las negociaciones más sensibles son las que involucran a las Primera y Tercera secciones electorales, donde se concentra la mayor cantidad de electores bonaerenses. Aún no hay listas cerradas, pero los nombres en danza se repiten desde hace semanas: Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Juan Andreotti (San Fernando), Federico Achával (Pilar) y Gabriel Katopodis suenan fuerte para la Primera. En la Tercera, los que tienen más chances son Mariano Cascallares (Almirante Brown), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Mayra Mendoza (Quilmes) y la vicegobernadora Verónica Magario, quien podría postularse allí.
Las listas seccionales se terminarán de definir entre viernes y sábado. Hasta entonces, la prioridad es cerrar acuerdos en los municipios y avanzar desde abajo hacia arriba, dejando para el final los nombres que encabezarán las listas legislativas. Los lugares definidos son aquellos que, según los operadores políticos, son potencialmente "entrables", es decir, con posibilidad real de acceder a una banca. Por eso, cada sector busca asegurar espacios con dirigentes que le respondan directamente.
Mientras tanto, la incertidumbre también gira en torno al rol que jugarán otras fuerzas como La Libertad Avanza (LLA) y el PRO, cuyos movimientos en el cierre de listas generan expectativa.
En el peronismo bonaerense, el cierre de listas es una partida compleja de ajedrez. Y en ese tablero, Morón se volvió un caso testigo de las dificultades para mantener la unidad. Una muestra más de que el poder, incluso dentro de los mismos espacios, siempre se discute voto a voto, banca a banca.

