¿Por qué elegir un vino te deja en blanco?

Sommelier
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Entre 300 Malbecs y cero ganas de elegir. El consumidor lejos de entender lo que tiene ante la góndola pareciera estar más perdido que nunca.
-¿Qué querés comer?
-No sé, lo que vos quieras.
Esta conversación cotidiana y casi universal tiene exactamente el mismo motivo que los atuendos calcados de Mark Zuckerberg o Steve Jobs: la fatiga de decisión.
Cuantas más opciones tenemos y decisiones tomamos a lo largo del día, vamos agotando su calidad. Nuestro cerebro se cansa, toma atajos, y nuestras decisiones se vuelven menos pensadas, más impulsivas, “peores”.
Esto no es algo nuevo, está ampliamente estudiado por la psicología y el marketing, y es la razón detrás de las golosinas y gaseosas en la línea de caja del supermercado. Ese chocolate que juraste que no te ibas a llevar y terminaste comprando… ¿No te preguntaste por qué no hay cosas más útiles en ese sector? Porque apelan exactamente a esto: a la compra impulsiva y a la fatiga del consumidor.
Aplicandolo al vino, es bastante simple. Lineales extensos, etiquetas similares, filas y filas de Malbecs, o blancos y tintos a veces mezclados, con un orden que existe pero que a los ojos del consumidor es un galimatías perfecto. Variedades que muchos no saben pronunciar, ni distinguir entre sí...Recuerdo que antes de conocer no sabía la diferencia entre un Sauvignon Blanc y un Chardonnay, y si, eso pasa también, y no está mal no saberlo. Si a nosotros, que estudiamos y vivimos esta industria, nos puede resultar abrumador... ¿qué le queda a alguien que solo busca un vino para el viernes a la noche?
Fatiga del consumidor, en su mayor expresión. Nuestra mente ante tantas opciones, ¿Qué hace? Muy probablemente escanee rápidamente y se quede en blanco. E inmediatamente busque algo conocido, que no le genere ansiedad elegir, que lo devuelva a su zona de confort. O dependiendo de su nivel de cansancio y curiosidad, intente buscar algo en el rango de precios pretendido, o se cambie a una categoría más sencilla, o incluso se vaya sin vino.
Parémonos por un momento frente a esa góndola, y miremos con sus ojos. Viernes, 20 horas, después de una semana larga y cansados, con ganas de llegar a casa, poner Netflix y comer con una copa de vino.
¿Qué necesitás para parar el escaneo mental y elegir un vino?
La respuesta quizá te sorprenda.
