Packing the Court
En soledad: Pagano busca cambiar la Corte inspirada en Zaffaroni y Maduro
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La diputada está aislada del oficialismo y los rumores de pase a la oposición crecen.
En un contexto de alta tensión institucional, la diputada Marcela Pagano, que integra formalmente el bloque oficialista de La Libertad Avanza aunque sin poder interno y fuera de la toma de decisiones presentó un controvertido proyecto de ley para reformar en profundidad la estructura de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El texto, titulado “2025 - Año de la Reconstrucción de la Nación Argentina”, impulsa una transformación que aumentaría el número de jueces del máximo tribunal a 21 y reorganizaría su funcionamiento en salas especializadas por materia jurídica. La iniciativa ha despertado fuertes cuestionamientos, no solo por su impacto institucional, sino por su preocupante similitud con propuestas impulsadas años atrás por Eugenio Zaffaroni y el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
La propuesta se presenta como un intento de modernizar la justicia, dotarla de mayor especialización, eficiencia y transparencia. Entre sus ejes principales figura la creación de siete salas especializadas: Derecho Penal, Civil, Comercial, Laboral, Administrativo, Ambiental y Derecho Público General. A estas se suma una sala de competencia originaria e interjurisdiccional, encargada de resolver conflictos entre provincias o entre estas y la Nación.
Una medida especialmente polémica es la que estipula que las causas de inconstitucionalidad o conflictos entre poderes del Estado serán tratadas por un plenario de los 21 jueces, lo cual diluye el peso de cada magistrado y podría facilitar fallos funcionales al poder político de turno.
Además, el proyecto establece un mecanismo de sorteo público anual para definir la integración de las salas, bajo criterios de equidad regional, técnica, de género y pluralidad jurídica. También disuelve la Cámara Federal de Casación Penal, transfiriendo sus funciones a la nueva Sala Penal de la Corte.
En cuanto al método de selección de los magistrados, se establece que los jueces de la Corte serán designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado, con la mayoría especial requerida de los dos tercios. El texto enfatiza que se tendrán en cuenta criterios de idoneidad, diversidad regional, especialización jurídica y antecedentes éticos para la valoración de los candidatos.
Otro de los puntos clave es la modificación en la elección del presidente del alto tribunal: será designado por mayoría absoluta de sus miembros, con un mandato de un año y sin posibilidad de reelección, ni inmediata ni posterior. De este modo, se busca evitar la concentración de poder en una figura permanente y promover la rotación de autoridades.
Aunque en los fundamentos del proyecto se habla de reconstrucción institucional, el texto recuerda inquietantemente a propuestas anteriores promovidas por Zaffaroni, quien desde hace años insiste en ampliar el número de jueces de la Corte a 24 como modo de “democratizar” su funcionamiento. En ese mismo sentido, el chavismo en Venezuela amplió y reorganizó su Corte Suprema en 2004, lo que derivó en un avasallamiento del poder judicial por parte del Ejecutivo. La semejanza no es menor y plantea dudas sobre los efectos a largo plazo de este tipo de reformas.
Pagano, periodista y diputada elegida en 2023, fue electa en la boleta de La Libertad Avanza pero se ha mantenido alejada del núcleo duro del oficialismo. Su proyecto alimenta especulaciones sobre alineamientos parlamentarios alternativos y la búsqueda de consensos por fuera del bloque libertario, la coloca un paso más cerca del kirchnerismo.
Desde diversos sectores judicial se advierte que una ampliación de esta magnitud, sin un amplio consenso institucional y con claros antecedentes autoritarios, podría lesionar gravemente la independencia judicial. No se trata solo de números o eficiencia, sino de preservar el equilibrio de poderes.
En definitiva, el proyecto de Pagano se presenta como una reforma “técnica” pero con profundas implicancias políticas. Aunque pretende reconstruir la Justicia, podría —paradójicamente— ser el primer paso hacia su colonización. El debate recién empieza, pero ya encendió las alarmas.