Récords de faltazos a las urnas
Ni Javier Milei ni los K: la apatía electoral y la crisis democrática ganan las elecciones

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El sociólogo Juan Lehmann y el diputado Damián Arabia, a quien el PRO quiere expulsar de la vicepresidencia del partido, analizan sin filtro una crisis de representatividad que se profundiza.
La caída en la participación electoral se percibe fuerte en 2025 en la Ciudad de Buenos Aires, el interior y todo indica que el panorama se repetirá en la Provincia de Buenos Aires.
En CABA, la participación cayo al 53,3% en las pasadas elecciones legislativas. Es llamativo lo ocurrido en el Barrio 31, en dónde fue a las urnas sólo el 37,5% del padrón. Estos niveles de abstención son superiores inclusive a los registrados en las legislativas del 2021, con pandemia de por medio.
También se votó en las provincias de Santa Fe, Salta, Jujuy, Misiones, Formosa, Chaco y San Luis. El promedio de participación entre todos los comicios alcanzó el 58%, es decir 19 puntos abajo del promedio de 77% para una elección de medio término.
El sociólogo y analista político Juan Lehmann advierte a Newstad que este escenario se enmarca en un proceso global vinculado a la crisis de representación de los partidos tradicionales: “Estamos frente a un fenómeno estructural. La crisis de los partidos no es solo de la Argentina. Si buscamos un antecedente local, hay que remontarse a 2001, cuando el ‘que se vayan todos’ derivó luego en una recomposición del sistema con la emergencia de nuevas figuras como Néstor Kirchner, Cristina Fernández y, más tarde, Mauricio Macri”, señala.
Lehmann subraya que la política argentina dio un giro hacia el personalismo. “En 2019, Alberto Fernández y Macri explicaban el 88% de los votos. En 2023, las dos principales coaliciones apenas concentraron el 61%. El resto fue hacia Javier Milei, una figura sin estructura partidaria detrás. Eso demuestra que hoy el sello ya no importa: lo viejo ya no funciona, aunque todavía no sabemos si lo nuevo sí”, analiza.
El peso de la pandemia y el desencanto juvenil
Para el sociólogo, la pandemia dejó una marca decisiva: “Se consolidó una expectativa de pesimismo mayor que la de optimismo hacia el futuro. Es la primera generación que percibe que vivirá peor que sus padres. Los jóvenes de 20 o 25 años pasaron más de la mitad de su vida en estancamiento económico. Trabajan más y en peores condiciones para llegar a fin de mes. Esa es la base de la apatía generacional”.
El voto libertario, agrega, se expresó de forma transversal a clases sociales, pero en los más jóvenes tuvo un anclaje particular: “Era una protesta frente a la política. Habrá que ver si Milei logra sostener esa bandera ahora que se rodea de figuras del PRO”.
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Crisis de la democracia
Más allá de los ciclos electorales, Lehmann advierte sobre un deterioro más profundo: “Un informe de la UBA muestra que uno de cada tres encuestados no tiene a la vida democrática como eje ordenador. Que el Congreso sea pasado por encima no les preocupa. Eso es gravísimo: la crisis de la democracia ya está presente”.
A diferencia de otros países de la región como Perú, donde la estabilidad macro convive con la fragilidad política, la Argentina logró mantener consensos institucionales mínimos desde 2001. Sin embargo, advierte que la apatía electoral amenaza con quebrarlos.
“Los partidos políticos no existen más”
El diputado nacional Damián Arabia es además el vicepresidente del PRO, pero desde el partido le pidieron la renuncia horas antes de la publicación de de esta nota. Arabia plantea fuertes críticas al rol de los partidos políticos en la actualidad y aseguró que esa herramienta de representación “ya no existe más”.
“Los partidos no existen más, a nadie le importan. A mí no me importa, y soy el vicepresidente del partido”, afirmó el legislador poco antes de ser apartado de ese rol. En su visión, las estructuras partidarias “son una herramienta anacrónica, vieja” con “más una lógica legalista que participativa”.
Horas después de señalar esto a Newstad,le llegó el pedido de renuncia a la vicepresidencia del PRO, y lo publicó en sus redes: “Sé que esto traerá consecuencias sobre mi pertenencia partidaria; pero, más allá de la anécdota, ilustra con nitidez un problema mayor que vengo planteando: la crisis profunda de los partidos políticos”.
“Los problemas son varios: no hay una verdadera democracia interna ni mecanismos reales de participación; carecen de gobernanza moderna, adaptada al siglo XXI y a las redes sociales; y se han convertido en estructuras vetustas, dominadas por elites o hasta por dueños”, completó el legislador.
Arabia anticipó entonces que se enfocará en una Ley de Reforma de Partidos Políticos: “Hay reformas estructurales impostergables y esta es una de ellas: es la base de cómo funciona nuestra democracia. El Gobierno intentó plantearlo en la Ley de Bases; fue un gran primer paso y creo que, después de las elecciones, debemos retomarlo”
“Por eso voy a trabajar en un proyecto integral de reforma de la Ley de Partidos Políticos, abierto a la comunidad académica y a la sociedad en general, y quiero invitar a todos los que quieran aportar su granito de arena a sumarse a este trabajo”, cerró.
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“Lo que se rompió no se arregla con multas”
Por su parte, el analista Juan Lehmann sostiene que las medidas punitivas para obligar a votar no resolverán la apatía: “La gente no deja de votar porque la multa sea barata, sino porque no quiere votar. Podés aumentar las sanciones, pero eso no reconstruye representación. Lo que se rompió solo puede recomponerse desde abajo, escuchando a una generación que no ve ningún proyecto de futuro”.
En ese punto rescata una reflexión de la legisladora porteña Ofelia Fernández. “Más allá de coincidir o no con ella, plantea algo interesante: estudiar qué le pasa a su generación, porque incluso quienes se identifican con el kirchnerismo reconocen que no hay un programa claro de futuro”.
Para Lehmann, la apatía electoral no es un dato aislado: es síntoma de una democracia en crisis, donde los partidos perdieron centralidad, las figuras no logran consolidar proyectos y las nuevas generaciones ya no creen que el futuro será mejor.
“Hoy no hay melodía política, no hay ni pentagrama", resume escéptico el sociólogo y comunicador. “Ni lo viejo funciona ni lo nuevo logra consolidarse. Lo que se rompió es el vínculo de representación. Y las multas no van a resolver lo que se rompió, lo que te habla de una crisis de la democracia, que ya estamos viviendo”.