Apertura de sesiones
Milei consolidó su núcleo, regó la grieta y anunció el "fin de la malaria"

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La apertura 144 de sesiones fue una fiesta liberal. Insultos al populismo, risas por CFK y aplausos con gritos cruzados.
No quedó títere con cabeza. Oposición, vice, privados, sindicalistas, peronismo, prácticamente todos los actores políticos que no coinciden o atacan al Gobierno fueron explícitamente vituperados por Javier Milei en la 144 apertura de sesiones del Congreso. Fiel a la narrativa, con una grieta planteada como nunca en democracia (la moral como política de estado arrima al mileísmo a la filosofía política antes evitada), ahora si queda claro: el único rival a vencer en quince meses es a Cristina Kirchner o su representante.
El esgrima verbal fue posterior al mano a mano entre Karina Milei y la vicepresidente Victoria Villarruel en la entrada, donde un choque de hombros y miradas cargadas revistieron la antesala de una noche de manos violetas que se fueron rojas de aplaudir, gargantas populistas y peronistas que se secaron de insultar al Gobierno y una crisis de partidos políticos irresuelta con un perdigoneo que legitima y construye la vocación imperial de conquistar por parte de los hermanos Milei. Todo es tierra fértil para quienes despotrican contra todo lo hecho por Cristina y Néstor Kirchner.
Javier Milei hizo todo perfecto, sus objetivos, más que logrados: los que le rezan, lo idolatran un poco más, los que no lo quieren, le desean el mal y lo insultan a viva voz. La política binaria, esa que empezó con el grito de Alcorta, se reavivó con el segundo Peronismo y se profundizó con la crisis del campo, volvió ayer a instalarse de cara a las próximas presidenciales. Javier Milei le habla a los que lo aplauden, le empapa la oreja a los que lo desprecian y enumera con precisión quirúrgica sus logros.
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No quedó enemigo por atender, con la virulencia propia del Presidente: “corruptos, chantas, ignorantes, cavernícolas, ineficientes, coimeros, brutos”, algunas de las definiciones presidenciales para la oposición, más allá de reirse recordando que Cristina Kirchner está presa, y referirse como “la jefa de la banda”. Todo un cóctel de riesgo que sólo un hábil declarante, pero por sobre todas las cosas un convencido puede elaborar. Milei se permitió por vez primera ser gorila, algo antes evitado. En el palco miraban azorados su padres escoltados por Pilar Ramirez, tal vez hoy la mujer en la que más confía del país Karina Milei.
¿Sabrá el Gobierno que en política, a veces el vuelto es más peligroso que la iniciativa previa? El Peronismo fue lo que fue, pero el mileísmo juntó un vuelto en dos años y medio que no juntó el kirchnerismo en veinte. No habrá paz para quienes defenestraron a la oposición de la forma que lo hizo este gobierno. Todo está estipulado en el plan de Santiago Caputo, quien sabe que en un segundo periodo de gestión Milei llevará sus ideas al exterior, con el plan de exportar la revolución liberal en el mundo.
El kirchnerismo como accionista mayoritario del Peronismo perdió los reflejos, miraron como los insultaron, se les rieron en la cara sobre la prisión de Cristina Kirchner, escucharon derribar sus bandera de a una durante una hora cuarenta minutos, y no lograron atinar una frase que permita dudar sobre su desastre interno con crisis de liderazgo y de estructura incluida.
El Gobierno descansa en el caos exógeno, es interesante pensar cómo se constituirá la narrativa oficial a partir del momento en que Axel Kicillof o quien encarne la boleta del otro lado de la binaria elección venidera. Serán dos polos más la habitual colectora financiada para permitir u obturar el camino de un candidato ganador. Lo hizo José Luis Espert con su vergonzante 1.4% en 2019 para restarle votos a Juntos por el Cambio, lo hizo Sergio Massa senador en 2017 para hacerle entender a Cristina Kirchner que sin él no se podía. Un triste roll playing que la política no piensa abandonar sin cobrar.
Javier Milei tiene ahora una serie de desafíos: reconoció que sin Donald Trump su plan económico hubiera crujido tras las intentonas seriadas de la oposición buscando su caída. Volverá Trump a poner de la suya para que otro país no colapse, siendo un presidente vehemente y pasional con sus aliados. ¿Podrá hacer frente Milei una campaña presidencial si la inflación llega al 2027 por encima del promedio mundial? EL Peronismo habrá aprendido del desastre en que se encuentra o seguirá sumido en su propio caos, viendo como PRO, Juntos por el Cambio, Cambiemos, LLA o quien sea le sigue ganando elecciones de medio término y presidenciales, en el norte y en Tierra del Fuego, en zonas rurales y en grandes ciudades como CABA o Mar del Plata.
Esto recién empieza.
