Más allá del metro cuadrado: el servicio como activo de valor en el Real Estate

Experto en Real State.
:format(webp):quality(60)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/08/talento_y_servicio.webp)
El argentino que trabajó con Trump, dirige el Hotel Savoy y lidera el sector. El servicio como filosofía de gestión.
En el sector inmobiliario, suele prestarse principal atención a los planos, el volumen de inversión y los metros cuadrados construidos. Sin embargo, tras años de acompañar desarrollos desde su estado más embrionario hasta su plena materialización, comprobé que la diferencia entre un proyecto correcto y un caso de éxito trascendente radica en lo que sucede después: en la puesta en marcha y en la cultura humana que le da vida al activo día a día.
Liderar y formar equipos de trabajo en esta industria exige una materia prima indiscutible: el profesionalismo. Pero hay un elemento que constituye el auténtico ADN organizacional y que debe guiar cada acción e idea cotidiana: el servicio como filosofía de gestión.
Los tres pilares del ADN corporativo
Para que una organización de Real Estate sostenga la búsqueda de la excelencia y disfrute del hacer cotidiano, es necesario consolidar tres pilares fundamentales:
- Formación y aprendizaje continuo: La capacidad de adaptarse a la evolución del mercado y capacitarse constantemente.
- Colaboración entre pares: El fomento de dinámicas donde el intercambio de conocimientos potencie cada área del proyecto.
- El cliente como eje rector: La convicción absoluta de que la satisfacción de las demandas del cliente —el verdadero «jefe» de la organización— es la máxima prioridad a perseguir.
Cuando estos valores se arraigan en la cultura de una empresa, los resultados operativos y financieros surgen como consecuencia natural.
La sinergia entre marca, locación y ejecución
A lo largo de mi trayectoria, he tenido la oportunidad de poner a prueba este enfoque en entornos de alta exigencia y a través de marcas referentes de la industria.
Un caso emblemático fue la expansión de NH Hoteles fuera de Europa, tomando a la Argentina como plataforma inicial de desarrollo. Formar parte del equipo directivo que lideró ese crecimiento regional significó un desafío vertiginoso: bajo este modelo de gestión enfocado en la eficiencia y el servicio, logramos un promedio de dos aperturas hoteleras por año entre 2000 y 2010, extendiendo la presencia de la marca desde Buenos Aires, Mendoza y Córdoba hacia Uruguay, Brasil y Chile.
La versatilidad de este modelo también se refleja en el ámbito logístico. Ser parte del grupo directivo inicial de Norlog, la plataforma logística del Grupo Andreani, implicó materializar un proyecto desde cero en cien hectáreas de bosque que en sus inicios solo se podían recorrer a caballo, y que hoy representan uno de los parques logísticos más consolidados y exitosos del país.
Asimismo, en desarrollos como la torre Trump en Punta del Este, se evidencia cómo una marca global potencia locaciones con un valor extraordinario —algunas con un atractivo evidente y otras con un potencial por descubrir—.
Por otro lado, la innovación no siempre implica construir desde la hoja en blanco. Proyectos como el Hotel Savoy en Buenos Aires ponen de manifiesto el valor del patrimonio histórico. Recuperar y poner en valor su arquitectura Art Nouveau permitió responder a un público que busca alejarse de la maqueta estándar de los proyectos modernos, priorizando la identidad, la historia y una propuesta gastronómica y hotelera de excelencia.
Reflexión final
Sea en la hotelería, la logística de gran escala, las branded residences de lujo o la reconversión patrimonial, la lección es unívoca: los activos inmobiliarios ganan valor no solo por su arquitectura o su ubicación, sino por la solidez de los equipos que los conciben y los operan. Construir con visión de futuro requiere integrar la estrategia del negocio con una cultura de servicio enfocada, en definitiva, en mejorar la experiencia de quienes habitan e interactúan con cada espacio.
