Recambio en la cúpula: más presión, menos margen y un manual nuevo para liderar.
Los nuevos CEOs: la silla más inestable del capitalismo
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De la Argentina al mundo, los cambios de CEO se aceleran: eficiencia, IA y apertura redefinen el perfil 2026.
Hay épocas en las que un CEO era sinónimo de continuidad. Y hay épocas —como esta— en las que un CEO es, ante todo, una decisión de timing. En la Argentina, 2025 dejó una señal difícil de ignorar: más de 130 compañías (multinacionales y locales) designaron nuevos CEO o gerentes generales para sus operaciones en el país.
No es un fenómeno aislado ni “una moda de RR.HH.”. Es un síntoma: cambió el tablero económico, tecnológico y competitivo. Y cuando el tablero cambia, los directorios cambian a quien mueve las piezas.
La explicación local: un nuevo ciclo, nuevas exigencias
El recambio ejecutivo argentino no respondió a un único disparador. En el diagnóstico que recogen headhunters y consultoras, aparece un combo nítido: inflación en retroceso, márgenes más ajustados, costos en dólares, mayor apertura comercial, y presión por eficiencia y ejecución. Ese mismo relevamiento describe que, tras un 2023 de incertidumbre y un 2024 de decisiones congeladas, 2025 trajo más previsibilidad y reactivó definiciones de alta conducción.
También hay “geografía” del recambio: más movimiento en salud (16,9%), servicios (13,9%), energía (11,6%) y banca/finanzas (10%), entre otros sectores.
Traducción: donde hay regulación, inversión y transformación operativa, la silla del CEO tiende a moverse más.
El marco global: récord de salidas y CEOs primerizos
A escala internacional, la tendencia no es menos contundente. Russell Reynolds reportó que el recambio global alcanzó un récord en 2025: 234 salidas de CEOs en las compañías relevadas (13 índices), con una suba del 16% vs. 2024. Y un dato clave para entender el “nuevo perfil”: 86% de los CEOs designados fueron primerizos (sin experiencia previa como CEO en una compañía listada).
Más rotación y más CEOs debutantes: el cóctel perfecto para que la transición deje de ser un trámite y se convierta en un riesgo (y una oportunidad) de gobierno corporativo.
IA, presión por resultados y confianza empresaria en caída
El contexto también empuja. En la encuesta global de PwC difundida en enero de 2026, solo el 30% de los CEOs se mostró optimista respecto al crecimiento de ingresos en los próximos 12 meses, el nivel más bajo en cinco años, según Reuters.
Y la IA aparece como un factor paradojal: es prioridad, pero todavía no “cierra” en resultados para muchos. PwC señaló que 56% de los CEOs dijo no haber visto aún ganancias financieras por IA.
Con este clima, los directorios ajustan el estándar: menos relato inspiracional y más evidencia de ejecución.
Qué buscan hoy los directorios: el CEO “operador de complejidad”
En la práctica, el “nuevo CEO” se elige por tres capacidades:
- Eficiencia con precisión quirúrgica: recortar grasa sin cortar músculo.
- Tecnología como estrategia (no como gadget): IA, datos y automatización conectadas al negocio.
- Gestión de stakeholders: reguladores, sindicatos, mercados, casa matriz, reputación… y el equipo adentro (que no es un detalle menor).
En Argentina, el recambio también refleja algo más silencioso: profesionalización de empresas, reconfiguración de estructuras y mayor movilidad de ejecutivos entre multinacionales y compañías locales, con búsquedas de liderazgo más ágiles y orientadas a ejecutar rápido.
Casos que funcionan como termómetro
Sin entrar en “lista de pases” (porque ahí es donde nacen los errores), hay movimientos que sirven para leer la lógica:
- Mercado Libre: la empresa anunció que desde el 1 de enero de 2026 Marcos Galperin pasa a Executive Chairman y Ariel Szarfsztejn asume como CEO global.
- Banco Galicia: el 6 de agosto de 2025, la entidad informó que Diego Hernán Rivas sería CEO de Banco Galicia desde el 1° de septiembre de 2025 (sujeto a aprobación del BCRA) y que Fabián Kon continuaría como CEO del Grupo Galicia.
En ambos casos, aparece una constante: la transición planificada como política de continuidad, no como volantazo.
La cuenta pendiente: diversidad, todavía en cámara lenta
Aun con más recambio, la diversidad en la cima sigue rezagada. Deloitte reportó que, globalmente, solo 6% de los CEOs son mujeres.
La discusión ya no es solo “equidad”: es pipeline de talento, calidad de decisiones y resiliencia cultural en tiempos de cambio.
2026: el CEO no llega a “mandar”, llega a “alinear”
Si 2025 fue el año del recambio, 2026 se perfila como el año de la consolidación: más competencia, más exigencia de productividad y un salto tecnológico que separa a quienes integran IA al negocio de quienes solo la mencionan en presentaciones.
En criollo: al CEO nuevo se le pide lo imposible… pero con KPI. Y sí: es una vara alta. La alternativa, hoy, es peor: quedarse quieto mientras el mercado se mueve.

