Pasión embotellada
Los jugadores también levantan copas fuera de la cancha

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Messi, Ruggeri, Martinez, Burdisso, Schiavi tienen algo más en común que el fútbol: su amor por el vino. Un recorrido por las etiquetas, anécdotas y proyectos vitivinícolas de quienes también saben levantar copas fuera de la cancha.
Si hablamos de mundiales, instantáneamente pensamos en fútbol. El deporte más popular e importante del planeta. Y, por supuesto, en su torneo más trascendental: la Copa del Mundo, ese evento que paraliza a la humanidad y reúne a millones de fanáticos frente a una pantalla.
Su atractivo es tan grande que se practica en casi todos los rincones del mundo. En un potrero, en una cancha de tierra, al borde de una playa o con una montaña de fondo, siempre hay una pelota lista para rodar. No existe comparación posible con otros deportes. Se vive con una intensidad tan particular que muchas veces el fanatismo rompe cualquier tipo de frontera. Es un fenómeno cultural.
Es tan hermoso jugarlo como verlo. No podría explicarlo con exactitud; probablemente porque formo parte de ese grupo de fanáticos. Ese amor por el club del que uno es hincha, sin dudas. Pero la selección que representa a tu país despierta algo totalmente distinto. Es un sentimiento. Una de las emociones más genuinas y vulnerables que una persona puede experimentar.
El fútbol reúne, acompaña, une, educa y conecta. Podría encontrarle miles de adjetivos que le calzan a la perfección. Es, definitivamente, una pasión de multitudes.
Y en este capítulo vengo a proponer un maridaje único: el vino y el fútbol. Sí, casi como si fuera un cuento del Negro Fontanarrosa. Díganme si no se puede sentir esa mística semejanza.
Es que tanto el fútbol como el vino son cien por ciento pasionales. Nos cuentan una historia, o mejor dicho, miles de historias. Nos atrapan, nos dejan pensando, nos entretienen. Son claramente un negocio (para algunos más que para otros), pero también son arte en estado puro. Tienen poesía, lírica, historia e interpretación. Ahora que me detengo a enumerar todo esto, descubro que están mucho más cerca de lo que imaginaba.
Para no irme demasiado por las ramas, hoy les traigo algunos cuentos y datos de color sobre personajes del mundo del fútbol que no solo brillaron levantando trofeos con la redonda, sino también otras copas. Las de vino, claro.
Uno de los casos más conocidos es el de varios campeones del mundo de México 1986. Sí, aquella selección en la que brilló el astro eterno, el D10S del fútbol, el Pelusa, el Barrilete Cósmico: Diego Armando Maradona (por si algún desprevenido todavía no sabe de quién hablo).
Algunos integrantes de aquel plantel, como Ruggeri, Burruchaga, Batista, Giusti y Tapia, entre otros, participaron en un proyecto vitivinícola que nació de una idea compartida entre Oscar Ruggeri y su amigo Jorge del Valle, gerente comercial para Latinoamérica de Mendoza Vineyards, perteneciente a Origin Wines Group, el mismo grupo detrás de Finca La Anita.
Los campeones eligieron elaborar un Malbec, la variedad insignia de la Argentina, al que bautizaron "La Final". También lanzaron "Héroes Blend", elaborado con uvas de Agrelo: 50% Cabernet Franc, 40% Cabernet Sauvignon y 10% Petit Verdot.
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Más allá de aquel viralizado spot en el que Lionel Messi aparece tomando vino con Sprite, el capitán de la Selección Argentina campeona del mundo en Qatar 2022 también tiene su propia etiqueta: Lionel GOAT 10, una línea distribuida por Bodegas Manzanos en España que incluye variedades como Syrah y Primitivo.
Pero la historia de Messi con el vino también tiene capítulo argentino. La Fundación Leo Messi, junto a Bodegas Bianchi y bajo la dirección del reconocido enólogo Silvio Alberto, lanzó L10, un blend elaborado con Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y Petit Verdot. Las uvas provienen de Los Chacayes, en Tunuyán, Valle de Uco.
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Cuenta una divertida anécdota —siempre en tono de broma— que Messi quería hacer un vino mejor que el de su ex compañero y amigo Andrés Iniesta, quien posee viñedos propios en España.
Otro dato de color es que Jorge Messi, padre de la Pulga, es un gran consumidor y conocedor de vinos. Una afición que, según cuentan, le transmitió a su hijo para disfrutar en los momentos alejados de la competencia. De hecho, se ha visto a Messi degustando etiquetas de Vega Sicilia en más de una ocasión.
Con el paso del tiempo y ya alejados de las canchas, varios futbolistas comenzaron a desarrollar proyectos propios dentro del mundo del vino.
Nicolás Burdisso, junto a su esposa Belén, sommelier, creó Vinos de Potrero, una bodega con un portfolio cada vez más amplio, fuerte presencia en el mercado local y exportaciones a distintos países. En mi opinión es el proyecto más completo en todo sentido, con una buena cantidad de líneas de vinos para cumplir con el gusto de todos los paladares. Un proyecto familiar pensado con una visión integral y con un gran equipo detrás, como lo son Marcelo Canatela y Bernardo Bossi Bonilla.
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Por su parte, Rolando "El Flaco" Schiavi también se animó a este universo y lanzó Último Hombre, un nombre que referencia directamente a la posición que ocupaba dentro del campo de juego. Actualmente cuenta con varias etiquetas distribuidas en el mercado argentino. Tanto este proyecto como el de Burdisso trabajan con asesoramiento técnico y elaboración tercerizada.
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En los últimos años también se conoció la incursión de Lautaro Martínez en el mundo vitivinícola. Junto a su esposa mendocina impulsó Cittanina, una bodega ubicada en la histórica zona de Las Compuertas, en Luján de Cuyo.
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Allí elaboran dos líneas de Malbec: Cittanina Pasión y Cittanina Coraje, provenientes de viñedos antiguos plantados en 1930. El proyecto enológico está dirigido por Federico Isgró y refleja una fuerte conexión entre la familia y la tierra mendocina.
El volante Leandro Paredes no se quedó atrás y también lanzó sus propias etiquetas. Su primera línea de vinos, llamada Mi Victoria LP5, un blend de Malbecs de diferentes zonas, rinde homenaje a su hija mayor y está apuntada a un nicho de alta gama, un vino de colección. El segundo vino de Paredes, denominado Mi Victoria LP32 Malbec, tiene un perfil más comercial que el anterior. El número 32 hace referencia a la camiseta de Paredes en sus clubes anteriores, es el resultado de una meticulosa selección de cortes y diseño.
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Como pueden ver, el mundo del fútbol y el vino tienen mucho más de juego colectivo que de individualidades. La lista de jugadores mundialistas que pusieron su sello en
Y para ir cerrando, si hoy quisiéramos hacernos de una colección de vinos con referencias doradas a la historia de los mundiales, sin dudas uno de los primeros llamados sería para Bodegas López y sus históricos Montchenot. Una bodega que supo —y todavía sabe— guardar verdaderos tesoros líquidos que fueron testigos y protagonistas de distintos capítulos de la historia argentina.
Porque al final del día, tanto el fútbol como el vino tienen algo en común: son excusas perfectas para contar historias, compartir momentos y emocionarnos. Y cuando esas dos pasiones se cruzan, el resultado suele ser inolvidable.
