Los intendentes buscan la "re-re" y creen que "Massa es el peor candidato"

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La re-reelección como moneda de cambio. El armado de Axel y una Malena que complica la convivencia.
“Si hoy fuera el balotaje, cómo votaría”. Es la pregunta que lo beneficia y que pidió en una encuesta propia quince días atrás Sergio Masas. La usa como escudo cuando le dicen que no puede ser candidato. En esa demanda, Massa le puede ganar un balotaje a Javier Milei en quince meses según ese estudio, ahora bien, el líder del Frente Renovador prefiere no averiguar cómo le iría en una PASO o una primera vuelta. Es decir, se ve jugando la final, pero prefiere evitar las eliminatorias, un desafío. Juan Sourruile no hubiera podido ser candidato, a pesar de su capacidad.
“Si hay una cualidad que Milei va a poder mostrar en diez meses, es que heredó 300% de inflación y vamos a votar con 2% mensual, contra eso, Sergio es el peor candidato". Habla un mini gobernador, un intendente, esos que determinan el rumbo del país y que riegan o pisotean deseos de acuerdo a su estabilidad municipal. Es la mirada que atraviesa el territorio, eso que se cuida como la familia y que encuentra en la “re-re” una moneda de cambio para enterrar el proyecto presidencial de Sergio Massa en su tercera ambición.
Verónica Magario porotea de a poco los proyectos en Buenos Aires y no le va mal. Por ahora es efectiva y no da pasos en falso, por eso pidió poner en pausa el dictamen para la re-re elección municipal y concejales a la espera de un acuerdo superior. Axel Kicillof tiene abierta la negociación para lograr apoyo de los caciques que manejan como nadie el pulso del consumo y la actividad económica en sus tierras. El armado del Peronismo en la provincia es claro: “está todo bien, pero cuesta la convivencia, con Malena el bloque no es fácil y los intendentes prefieren evitar roces, hasta Cambiemos anunció que no va para que salga la re elección y enterrar el proyecto de Sergio”.
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Para tranquilidad oficialista en Buenos Aires, el PRO no tiene candidato y La Libertad Avanza irá con Diego Santilli, Diego Valenzuela o Sebastián Pareja, los tres anotados por ahora. Santilli deberá aguantar el calor del abrazo que genera un gobierno que le grita "mierda inhumana", “soretes, imbéciles” a los que no piensan como él. Sebastián Pareja tiene conocimiento político, pero muy bajo desconocimiento en Provincia y una interna insalvable con Las Fuerzas del Cielo y Santiago Caputo. Del trío, es probable que las acciones de Diego Valenzuela vuelvan a subir: no casta, gestión, lealtad para con los hermanos Milei y Patricia Bullrich y alto conocimiento con baja imagen negativa.
En la cumbre que encontró en una mesa a José Mayans, Sergio Massa, Gerardo Zamora, Máximo Kirchner, Germán Martínez, Axel Kiciloff y Ricardo Quintela, se sinceró una escenografía: de ese cuarto sale una fórmula presidencial que puede incluir a casi todos los que estaban. Massa abiertamente quiere jugar y se lo dijo antes y después de esa reunión a tres de los que estuvieron en el mitin.
En el Gobierno advierten que puede ser un rival peligroso una posible candidatura de Gerardo Zamora, líder de Santiago del Estero que desde el silencio norteño tiene plena ocupación, superávit fiscal, gestión y mucha relación con empresarios y la Iglesia. Prefieren que juegue Massa o Kicillof con grieta y descalificaciones, pero no un candidato que convoque al diálogo y la unidad desde un estado dinámico y presente que resuelve. Zamora puede cicatrizar la interna y proponer banderas de Javier Milei como lo económico y la posición provida pero sin insultos ni diatribas. Es la criptonita que puede asfixiar a Javier Milei si no corrige sus expresiones con rapidez.
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El entramado interno de Massa incluye a su mujer, Malena, que en Tigre no da respiro a nadie, incluido el principal referente, Sebastián Rovira, alfil de Massa para dinamitar la gestión de Julio Zamora por contratar familiares y no publicar información sensible del municipio. El estilo de Galmarini, que incluyó desprecio en público y armados de reuniones en paralelo a Rovira dejándolo afuera, hace más complejo el diseño de una estructura de massismo en Buenos Aires. Lo mismo pasa en el senado bonaerense, todo son esquirlas que buscan construir pero dañan lo poco que hay hoy para combatir a Javier Milei.
El macrismo bonaerense trabaja en mucho proyectos con el Peronismo, es ahí donde el talón de aquiles de Javier Milei se torna expuesto y casi irreversible. Muchos legisladores amarillos ya acordaron no estar en la sesión que busca nuevos mandatos para jefes comunales para evitar roces y habilitar eso “que también los descomprime a ellos, es algo que permite una elección más libre y que da sobrevida a muchos que están al límite”, dicen en el bloque Peronista, ahí donde convive con hostilidad el variopinto mundo Peronista.
Las elecciones serán desdobladas y con intendentes libres y reelección asegurada, por lo que el desafío de los candidatos nacionales será mayúsculo. No habrá inercia positiva ni negativa de la boleta, deberán entonces los caudillos nacionales armar desde la plataforma y el proyecto de provincia y de país, no otro elemento.
Hay quien dice que Axel Kicillof será candidato junto a Ricardo Quintela, protagonista de las expresiones más añejas y prácticas inentendibles. Impresión de cuasi monedas, proyectos de expropiación, es decir, todo lo que Argentina enterró un cuarto de siglo atrás con represión y muertos en las calles. Eso es el ideario quintelista del caudillo que busca posicionarse desde la agenda negativa.
Allí también habita un proyecto de Massa que hoy está más abocado al círculo rojo y la acumulación de poder mediante el eje Daniel Vila, José Luis Manzano, Mauricio Filiberti y sus derivados en distintas industrias. La construcción política tras la derrota de 2023 lo pone muy cuesta abajo, a pesar de un gobierno nacional que se empeña en empoderar rivales, despreciar a los propios y construir con apellidos que distan de la nueva política.
