Crisis en Córdoba
Llaryora llamó a CFK y buscan evitar un gobierno liberal en 2027

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Retiros espirituales, charlas privadas y pauta millonaria para lograr posicionarse en 2027. El factor Karina crece.
Martín Llaryora tuvo días más felices, más peronistas, con Diego Santilli, Ramón Ortega, Bruno Screnci y Sergio Massa, treinta años atrás. Era todo futuro y su sueño de gobernar y transformar estaba intacto. Llegó a decir: “No soy un producto de las consultoras, soy un producto para gestionar para la gente”. Hoy es gobernador, las cajas crujen y es estadísticamente el que más plata gastó en el país en consultoras y publicidad. El teléfono rojo sonó en la prisión de San José y el hábil abogado pidió.
Retiros espirituales, crisis personal, cambio de época, rojo financiero insalvable y llamados a su otrora enemiga Cristina Kirchner: el presente del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora es desafiante para quien sueña con ser Presidente con estirpe federal desde un cordobecismo que no convence y un equipo agotado. La ola violeta crece y en la mirada de Karina Milei, hay más chances de ganar Córdoba que Buenos Aires. Por las dudas, un despilfarro inentendible en periodistas y acciones digitales que resolverían el rojo jubilatorio parcialmente.
Cada tres semanas intenta un retiro, una reunión sin relojes, conversa con Miguel Siciliano de otras cosas más allá de la coyuntura. Intenta conectar desde el ánimo de reconvertir, volver a la mística, resolver y avanzar. Llaryora sabe que su equipo no ve con buenos ojos el presente, pero le alarma la falta de entusiasmo para dar la batalla en 2027 y que la interna liberal logre aunar criterios para engrosar los votos violetas y depositar un “Milei” en la gobernación de Córdoba.
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Gabriel Bornoroni es el diputado que teje con guiños claros. Es quien goza de la confianza de Karina Milei, quien dice a viva voz que prefiere ganar pocas provincias con dirigentes confiables a colocar muchos gobernadores que puedan traicionar las ideas de la Libertad. La casuística la avala. Bornoroni sabe que está por encima de Rodrigo De Loredo y Luis Juez, reciente incorporación al bloque violeta.
Una de las críticas más duras es la revelación oficial del Tribunal de Cuentas por gastos por 30.332.000.000 pesos por parte de la gestión de Córdoba en acciones digitales: es decir, para elaborar conversación en redes sobre la gestión. Un cálculo vago teniendo en cuenta que la jubilación promedio allí es de 1.690.000 pesos dicta que sólo en publicidad Llaryora gastó casi 18.000 jubilaciones.
Cristina Kirchner puede como todo preso tener acceso a un teléfono celular, por lo que pudo hablar tres veces en el último tiempo con Martín Llaryora: el diagnóstico de la ex lider del PJ es que el desastre del gobierno liberal se va a sentir en la falta de generación de empleo fabril y que el Peronismo puede cocer una interna que permita volver al poder nacional y provincial. El análisis político nunca fue el fuerte de la viuda de Kirchner, quien pensó que Daniel Scioli, Alberto Fernández y Sergio Massa podían ser buenos presidentes. Sin mencionar a su favorito, Martin Insaurralde, hoy concentrado en no ir preso.
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Las charlas entre Llaryora y Kirchner apuntan a evitar la diáspora, contener y construir desde el interior para evitar el peronismo centrista. Kirchner sabe que el gobernador bonaerense va a enfrentarla antes del verano para despejar dudas y convocar el voto independiente, por eso teje alianzas con líderes del interior para condicionar una potencial traición del hombre fuerte de Colegiales. Ricardo Quintela se esfuerza por terminar sus estudios mientras corrobora que los cupones “Chachos” no funcionaron, el bono verde le recuerda que puede ir preso y los municipales paran por sueldos de hambre.
Llaryora se debate ahora en cómo enfrentar a Milei, gastar en pauta, construir su futuro y pagar las cuentas, un oximorón. El rojo de las cajas jubilatorias es responsabilidad de Córdoba y lo saben todos, pero intentará en audiencia con la Corte Suprema actualizar los montos que se envíen desde mayo de cinco mil a diez mil millones de pesos. Un sueño difícil de cumplir, pero que colabora con el caos financiero de Córdoba: 35 mil millones mensuales de déficit en las cajas jubilatorias con pasivos por alrededor de 600 millones de dólares históricos tras 25 años de gobiernos peronistas. Ahí se contemplan el dinero total que hoy cubren aportantes y jubilados con las diferentes normativas de los últimos años, como la ley 10694, de 2020, y la última de emergencia previsional.
Así entonces, el gobernador busca posicionarse dentro de un esquema de líderes del interior con un fuerte tono anti porteño. Ya lo intentó y fue un desastre, su elección intermedia es mejor olvidar y debió replegarse en una agenda cordobesa céntrica. Hay un posible amor borgeano con Kirchner, pero deberá besar el anillo de quien sólo conoce de malas noticias, procesamientos y embargos hace tres años.
