Visita oficial
Ariel Lijo fue a Israel para trabajar el combate al antisemitismo, el crimen organizado y los discursos de odio

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El juez federal mantuvo un encuentro con Yariv Levin. Problemas globales de crecimiento constante. El rol de las redes.
El juez federal Ariel Lijo mantuvo el pasado 4 de febrero un encuentro oficial con el ministro de Justicia de Israel, Yariv Levin, en la Knéset, sede del Parlamento israelí. La reunión se inscribió en la visita institucional que el magistrado argentino realizó a ese país y tuvo como eje central el fortalecimiento de la cooperación judicial frente a amenazas de alcance global.
El encuentro estuvo motivado por la preocupación compartida respecto del antisemitismo, los discursos de odio y el avance del terrorismo y sus vínculos con el crimen organizado. En ese marco, se analizó la necesidad de consolidar herramientas jurídicas e institucionales que permitan dar respuestas eficaces ante fenómenos de creciente complejidad.
En relación con las políticas judiciales necesarias para combatir el antisemitismo, se destacó como fundamental la capacitación de los operadores del sistema judicial, de sus colaboradores y del personal de las fuerzas de seguridad. Del mismo modo, se subrayó la importancia de promover instancias de educación y concientización dirigidas a la sociedad civil.
Los delitos cometidos en el ciberespacio ocuparon un lugar relevante en la agenda. Estas conductas demandan nuevas formas de análisis y recolección de evidencia, así como la colaboración activa de las empresas prestadoras de servicios digitales. La capacitación en nuevas tecnologías y la modernización de los métodos de investigación resultan indispensables para no quedar rezagados frente a organizaciones que operan desde entornos virtuales y se financian mediante activos digitales, lo que dificulta su rastreo e incautación. En esa línea, la legislación debe actualizarse para contemplar este nuevo marco de actuación. La normativa debe definir con mayor precisión conceptos que aún carecen de delimitación clara.
Durante el diálogo, ambos funcionarios coincidieron en que los desafíos actuales exceden las fronteras nacionales. El terrorismo internacional, el financiamiento ilícito y las redes criminales transnacionales fueron identificados como fenómenos que requieren respuestas coordinadas entre los sistemas judiciales. También se abordó la necesidad de proteger instituciones comunitarias frente a riesgos que, en muchos casos, se originan o amplifican a través de entornos digitales.
Uno de los puntos destacados fue la conveniencia de impulsar instancias de capacitación conjunta. Se propuso avanzar en programas destinados a fuerzas de seguridad, empleados judiciales y funcionarios públicos, así como en la elaboración de protocolos comunes de actuación que permitan respuestas más eficientes ante amenazas complejas. La cooperación técnica y el intercambio de experiencias fueron considerados herramientas clave para fortalecer las capacidades institucionales.
La conversación incluyó además la preocupación por el crecimiento de la radicalización en línea y las campañas de desinformación que afectan la estabilidad democrática. Se coincidió en la necesidad de reforzar políticas orientadas a combatir el antisemitismo y otras formas de intolerancia que encuentran en internet un canal de rápida propagación.
Otro de los temas abordados fue el rol del Instituto de Estudios sobre Seguridad Estratégica en relación al Terrorismo y el Crimen Organizado Internacional (ISETCO), dependiente de la Universidad de Buenos Aires. El instituto impulsa investigaciones interdisciplinarias destinadas a fortalecer la democracia frente a amenazas como el crimen organizado y el terrorismo, fenómenos que han adquirido mayor sofisticación en los últimos años.
La agenda del ministro Levin aporta contexto al encuentro. En octubre de 2025 presentó ante la Knéset un proyecto legislativo para crear un tribunal penal especial destinado a juzgar a acusados de participar en los ataques y masacres del 7 de octubre de 2023. La iniciativa contempla la posibilidad de imponer penas de muerte en caso de condena.
Según la propuesta, el tribunal estaría integrado por 15 jueces con aptitud para desempeñarse en la Corte Suprema de Israel o por juristas internacionales que el ministro de Justicia, en consulta con el ministro de Relaciones Exteriores, considere idóneos. El proyecto generó un intenso debate político en un contexto marcado por tensiones internas y por la continuidad del conflicto en la región.
El encuentro en la Knéset consolidó una agenda común en un escenario global donde las amenazas híbridas —desde el terrorismo hasta la manipulación digital— exigen respuestas articuladas entre Estados y sistemas judiciales.
Cabe señalar que desde el entorno de Lijo se prevé la realización de reuniones similares con funcionarios de otros países en materia de cooperación judicial, en el marco de una estrategia orientada a profundizar los mecanismos de colaboración internacional.
