Economía
Las claves del acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos
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Qué cambia en aranceles, exportaciones, inversiones y tecnología tras el nuevo entendimiento bilateral.
El Gobierno de Javier Milei anunció la firma de un nuevo acuerdo comercial y de inversiones con Estados Unidos, un entendimiento que busca profundizar la relación bilateral, ampliar mercados y atraer financiamiento estratégico. La confirmación se produjo mientras el canciller Pablo Quirno se encuentra en Washington, donde ya había suscripto un convenio vinculado a minerales críticos y tierras raras.
El pacto, que deberá ser ratificado por el Congreso argentino antes de su entrada en vigencia definitiva, incluye compromisos en materia de aranceles, propiedad intelectual, comercio digital, seguridad económica, ambiente y acceso a mercados agrícolas. Se trata, según el Ejecutivo, del primer instrumento de este tipo firmado por un país sudamericano con ese alcance en inversiones.
Eliminación de aranceles y expansión exportadora
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la apertura comercial recíproca.
Estados Unidos quitará aranceles para más de 1.600 productos argentinos, lo que permitiría recuperar exportaciones por encima de los 1.000 millones de dólares y mejorar la inserción del país en cadenas globales de suministro.
Como contrapartida, Argentina reducirá o eliminará gravámenes para más de 200 posiciones arancelarias, principalmente en maquinaria, transporte, insumos médicos y químicos, además de bajar al 2% los aranceles de autopartes seleccionadas y establecer cupos para ciertos bienes agrícolas y vehículos.
El objetivo oficial es reducir costos productivos, aumentar competitividad y garantizar previsibilidad para los sectores involucrados.
Carne, acero y aluminio: sectores sensibles
El acuerdo contempla además un beneficio clave para el sector cárnico.
Estados Unidos ampliará el cupo de acceso preferencial de carne bovina argentina hasta 100.000 toneladas, con arancel cero. Para 2026, el Gobierno proyecta exportaciones adicionales cercanas a 800 millones de dólares.
En paralelo, Washington se comprometió a revisar los aranceles aplicados al acero y al aluminio bajo su legislación comercial, un reclamo histórico de la industria argentina.
Inversiones estratégicas y minerales críticos
Otro eje relevante es el financiamiento para sectores considerados críticos.
Organismos estadounidenses como el EXIM Bank y la DFC respaldarán inversiones en energía, minería y desarrollo tecnológico, con participación del sector privado.
El entendimiento también facilita la llegada de capitales a proyectos de litio, cobre y otros minerales estratégicos, alineados con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la transición energética global.
Comercio digital, fintech y propiedad intelectual
El tratado incorpora reglas para la economía digital.
Se establece un marco favorable para startups, fintech y empresas tecnológicas, junto con estándares internacionales más exigentes en propiedad intelectual, combate a la piratería y protección de patentes y marcas.
Argentina deberá avanzar en la adhesión a tratados internacionales de patentes y registros de marcas, reforzar controles fronterizos contra falsificaciones y armonizar su legislación con normas globales.
Trabajo, ambiente y seguridad económica
El acuerdo también introduce compromisos laborales y ambientales.
Entre ellos:
- Prohibición de importaciones vinculadas a trabajo forzoso.
- Plan para erradicar trabajo infantil en sectores productivos específicos.
- Fortalecimiento de la lucha contra tala ilegal, pesca ilegal y tráfico de fauna.
En materia de seguridad económica, ambos países coordinarán controles sobre tecnologías sensibles, inversiones estratégicas y evasión de sanciones comerciales, buscando reducir la influencia de prácticas no mercantiles de terceros Estados.
Acceso agrícola y cooperación comercial
Argentina abrirá su mercado a ciertos productos agroindustriales estadounidenses —incluido ganado bovino vivo y aves de corral— y simplificará registros sanitarios para alimentos y lácteos.
A su vez, se prevé cooperación para estabilizar el comercio internacional de soja y fortalecer el intercambio de dispositivos médicos y farmacéuticos aprobados por la autoridad sanitaria norteamericana.
Un acuerdo inédito en la región
Para la administración Milei, el tratado posiciona a Argentina dentro de un grupo reducido de países con acceso preferencial al mercado estadounidense y refuerza una alianza basada en libre empresa, inversión privada y mercados abiertos.
El Ejecutivo sostiene que la iniciativa impulsará exportaciones, atraerá capital de largo plazo y profundizará la integración internacional de la economía argentina, en un contexto global marcado por tensiones comerciales y competencia tecnológica.
Su entrada en vigor dependerá ahora de la aprobación legislativa y de la implementación progresiva de los compromisos asumidos por ambas naciones.

