Análisis y Datos- Mundial 2026
La Selección Argentina con diferentes opciones en el medio

Periodista. Experto en Big Data.
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La radiografía de los mediocampistas convocados por Lionel Scaloni.
Si algo muestran los mapas de calor de los mediocampistas argentinos durante la última temporada es que el centro del campo de la Scaloneta se volvió cada vez más flexible. Los nombres son prácticamente los mismos que acompañaron al equipo en los últimos años, pero los roles y las posiciones fueron mutando con el paso del tiempo. Y en esa transformación aparece una pregunta que puede resultar determinante de cara al Mundial: ¿quién ocupará la base del mediocampo?
Leandro Paredes es el único de los convocados que mantuvo de forma consistente el rol de mediocentro posicional, ubicado por delante de los centrales y encargado de iniciar la construcción desde zonas retrasadas. Sin embargo, el volante llega después de una temporada con algunos problemas físicos y con interrogantes vinculados a la intensidad defensiva que puede demandar un torneo de máxima exigencia.
La evolución de Enzo Fernández también ayuda a explicar este escenario. Si en Qatar 2022 actuó gran parte del torneo como volante central, con responsabilidades de organización desde la base de la jugada, hoy su realidad es diferente. Tanto en Chelsea como en la Selección fue adelantando progresivamente su posición, participando más cerca del área rival y convirtiéndose en un futbolista cada vez más decisivo en los metros finales.
En ese sentido, Argentina parece haber perdido un mediocentro para ganar un interior con llegada. Y eso obliga a replantear cómo se estructura el equipo cuando enfrenta rivales capaces de dominar la posesión o construir juego desde la mitad de la cancha.
La comparación con Qatar también resulta interesante. Durante el camino hacia el título, Argentina apenas se encontró con selecciones cuya principal fortaleza estuviera en el control y la elaboración desde el mediocampo. El contexto permitió que Enzo Fernández brillara desde un rol híbrido, acompañado por un equipo que rara vez se vio superado en la zona central. El Mundial 2026 podría plantear desafíos diferentes.
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Alexis Mac Allister también refleja esa tendencia. En Liverpool alternó posiciones durante toda la temporada, aunque gran parte de sus actuaciones llegaron como interior, con libertad para participar tanto en la elaboración como en la presión alta. Giovani Lo Celso, por su parte, atravesó una campaña con menos continuidad y ocupó distintos sectores del campo, incluyendo apariciones más cercanas a las bandas que a la base de la jugada.
Exequiel Palacios aparece habitualmente como una de las alternativas para acompañar o reemplazar al mediocentro, pero sus mapas de calor muestran una realidad similar. En Bayer Leverkusen repartió su actividad por diferentes alturas y carriles, sin establecerse exclusivamente como volante de contención. Algo parecido ocurrió con Valentín Barco, quien completó una gran temporada en Francia reconvertido en un mediocampista polifuncional, capaz de intervenir en múltiples sectores del terreno de juego y aportar soluciones tanto en salida como en campo rival.
Todo esto abre un abanico de posibilidades para Lionel Scaloni. Una opción es mantener la estructura tradicional con tres mediocampistas, encontrando un equilibrio entre construcción, presión y recuperación. La otra es reforzar la elaboración a través de un sistema con cuatro volantes interiores, aprovechando la versatilidad de futbolistas que se sienten cómodos ocupando distintos espacios durante un mismo partido.
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Unos metros más adelante aparecen los encargados de conectar el mediocampo con el ataque. Rodrigo De Paul continúa mostrando el perfil dinámico e incansable que lo caracteriza, recorriendo amplios sectores de la banda derecha y funcionando muchas veces como un interior con recorrido de carrilero. Thiago Almada, en cambio, concentra gran parte de su influencia entre líneas, especialmente en el sector izquierdo de los tres cuartos de cancha.
Lionel Messi también escapa a cualquier definición rígida. Sus movimientos responden menos a una posición fija y más a la búsqueda constante de los espacios donde puede marcar diferencias. Los mapas reflejan a un futbolista libre, involucrado en la creación de juego, en los pases decisivos y también en la finalización de las jugadas dentro del área.
Detrás de él asoma Nicolás Paz, una de las grandes apariciones de la temporada. Tras destacarse en el Como, el joven mediocampista ofrece una alternativa capaz de interpretar zonas similares a las del capitán (incluso con algo de tendencia a la derecha), aunque también de retrasar algunos metros su posición para participar más activamente en la construcción y colaborar en tareas de recuperación.
Por último, los extremos aportan otra dimensión al equipo. Giuliano Simeone y Nicolás González representan perfiles de enorme despliegue físico, acostumbrados a recorrer toda la banda y asumir responsabilidades tanto ofensivas como defensivas. No es casualidad que ambos lleguen al Mundial después de desempeñar funciones similares en sus clubes, ofreciendo profundidad, intensidad y sacrificio cuando el partido exige amplitud y energía por los costados.
Entre la amplia variedad de perfiles que presenta el mediocampo argentino, hay tres futbolistas que llegan al Mundial después de temporadas especialmente destacadas y que podrían tener un papel importante a lo largo del torneo.
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Enzo Fernández arriba a la cita mundialista como uno de los jugadores más consolidados del plantel. Con 57 partidos disputados, más de 4.600 minutos en cancha y 24 participaciones directas en goles, el volante del Chelsea llega al Mundial como uno de los líderes futbolísticos de la nueva generación argentina y con un protagonismo cada vez mayor dentro del equipo.
Nico Paz llega a la Copa del Mundo después de la mejor temporada de su carrera. Convertido en una de las figuras del Como, cerró el año con 14 goles y 7 asistencias, números que respaldan el crecimiento que venía mostrando desde sus primeras apariciones con la Selección.
Valentín Barco también llega con argumentos para ilusionarse. El ex Boca fue uno de los argentinos más destacados de la Ligue 1 y cerró una temporada en la que sumó continuidad, protagonismo y participación ofensiva, contribuyendo con 5 goles y 9 asistencias. Su evolución durante los últimos meses lo convirtió en una de las novedades más interesantes de la convocatoria.
Más allá de los nombres propios, los mapas de calor dejan una conclusión clara: Argentina cuenta con una enorme riqueza de perfiles y soluciones en la mitad de la cancha, pero también con menos especialistas de los que podría parecer a simple vista. En un mediocampo cada vez más dinámico y versátil, la gran incógnita pasa por descubrir quién se encargará de sostener el equilibrio cuando llegue el momento de enfrentar a los rivales más exigentes del Mundial
