Adorni gate
Karina sostiene a Adorni y creen que Caputo busca separar a los Milei

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Karina Milei impuso a Manuel Adorni y lo sostiene. Los videos que prometen más tensión y el factor "Pagano y Bindi".
"Los hermanos Milei son inseparables, quien no lo entienda, está terminado", dijo un ministro ayer mientras proliferaban los videos del jefe de Gabinete. El escándalo de Manuel Adorni, cocinado desde el versátil quirófano llamado Carnaval de Jorge Rial y Pablo Toviggino, desnuda elípticamente una intentona palaciega donde el triángulo de hierro se pone a prueba otra vez más. Karina Milei es quien manda, Javier quien gobierna, y Santiago quien resiste, o golpea. O las dos. Más isósceles que nunca.
Santiago Caputo atraviesa esos días donde su habilidad se pone a prueba, algo que disfruta y donde mejor se mueve: las crisis. Sabe que sus días como asesor determinante que saca y pone cambiaron, pero también que es quien se hizo de información privilegiada colando conocidos y referidos en cada área del Estado apenas desembarcaron en 2023. Tiene un seguro de caución en cada área, incluso empleados que tomaron cambios en su rumbo para no estar cerca del caputismo, recibieron amenazas con queribles llamados preguntando por la salud de sus hijos.
Sebastián Lacunza logró en el medio diario.ar reunir más información en seis horas que el Watergate en los setenta. Recibos, números de patente, modelo, Marcela Pagano ,lenta y perezosa, tuiteando primero para sacudir las ramas antes de tocar timbre mientras su marido chequea y corrobora que todo va bien. Una operación perfecta, diseñada desde el verano y con un silencio que aturde. Sólo un negacionista puede pensar que es un hecho aislado sin diseño caputista. Diego Kravetz, hombre de Caputo contempla en silencio el daño al Gobierno desde una SIDE dividida con bandos enfrentados. Un hervidero que vomita esquirlas a diestra y siniestros.
Los tuiteros de Santiago Caputo volvieron a quedar en offside. Insultan los planes de Karina Milei, insultan a Sebastián Pareja, el elegido para Buenos Aires, y así vuelven a recular en ojotas por sus propios insultos. Una vez dijo Caputo que no los controlaba, por lo que se le planteó que entonces no había puesto un Presidente. La reunión terminó de la peor manera. Escriben y borran como Penélope en tiempos de algoritmo.
Hay quienes ven en Karina Milei una lupa atenta a Transporte. Una nueva lógica podría imperar en la hermana presidencial, que decidirá entonces empezar a pisar todas las cajas lacradas con “SC” y que ahora tal vez empiecen a ser revisadas. Orsna de Fernando Muriel y donde talla Marcela Pagano y su marido, el espía famoso, Franco Bindi. Un acuerdo entre la famiglia Moreau y parte del caputismo podría ser la primera esquirla que roce el rostro tallado del asesor estrella.
Pagano es un claro caso de ascenso social: hija de un puntero ligado a Luis Barrnuevo en el humilde Palomar, logró en poco tiempo y sin haber ejercido un cargo jerárquico acceder a una casa de un millón y medio de dólares en Nordelta, usar carteras de bajo gusto pero elevado precio y un nivel de vida que un director financiero de un banco no merece. Un leading case del que se hace de abajo, y va subiendo. Sin pedir la escupidera.
Marcela Pagano y familia es hoy beneficiaria de los acuerdos que generó Caputo con distintos sectores. ¿Incluye eso una reunión secreta entre Caputo y el propio Bindi para consolidar sus servicios con contratos del Estado? Imposible de saber, pero hay quienes averigüan si esa reunión existió para firmar el epitafio del asesor por un motivo obvio: en la cabeza del apellido Milei, la palabra “Pagano” y todo lo que la circunde es mala palabra y debe ser exterminado.
El periodismo amigo de Caputo ayer salió a plantear esas comparaciones que no por odiosas son menos injustas: ¿es equiparable un avión vacío para ir a buscar el diario Clarin a Capital Federal y así poder leerlo temprano, como hacía la familia Kirchner, con el viaje familiar de Adorni? En un mundo coherente obviamente no, pero periodistas de relación explicita con Caputo intentaron sembrar ese paralelismo forzado sin éxito. Deberá cuidarse el asesor de que se pueda cristalizar ese guión que tanto daña al jefe de gabinete que impuso Karina Milei con su persona, sólo Caputo conoce la furia con la que sería eyectado del poder.
Ahora bien, un interrogante nos permite pensar: cuántos elementos de hostilidad evidente estará dispuesta a soportar Karina Milei antes de exponer la salida de Caputo. Por consiguiente: cuánto daño estará dispuesto Caputo a dispensar a la hermana presidencial a sabiendas del daño que puede generar eso en la revolución liberal. Quien conoce a los Milei, sabrá que Caputo puede morir, más no Karina, quien defendió a su hermano cuando su papá en 1982 pretendió castigar con golpeas por condenar la guerra de Malvinas.
