El 13 de junio
Inflación, dólar y reservas: el dilema que el Gobierno debe resolver en sólo 30 días
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El Fondo evaluará el cumplimiento de metas acordadas. El punto más difícil y sus opciones para resolverlo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) evaluará el próximo 13 de junio el cumplimiento de las metas acordadas con el Gobierno argentino bajo el nuevo Programa Stand-By. A pesar de transitar un año electoral, las autoridades confían en alcanzar el superávit primario del 1,3 % del PIB —y hasta podrían rozar el 1,6 % autoimpuesto—, mostrando disciplina fiscal y contribuyendo al proceso de desinflación.
Sin embargo, el mayor desafío se centra en la meta de reservas netas (RIN). Para la fecha de corte, el BCRA debería reducir el rojo de US$ 8.100 millones a unos US$ 2.600 millones, lo que implica una mejora de US$ 5.500 millones.
Esa acumulación dependerá, en buena parte, de desembolsos de organismos multilaterales (estimados en US$ 1.600 millones) y de la ampliación de acuerdos de repo (US$ 2.000 millones), descontando el pago de servicios de deuda externa por US$ 700 millones.
Hasta ahora, el Banco Central y el Tesoro se comprometieron a no intervenir comprando divisas dentro de la banda cambiaria, para no presionar al alza el dólar oficial y preservar el ritmo de desinflación. Esta prudencia, aun necesaria para afianzar la baja de precios, limita la capacidad de recomponer reservas y podría incidir en el nivel del riesgo país.
El informe semanal del Centro de Análisis Aconómico Equilibra, fundada por el dirigente peronista Diego Bossio, resalta que el Gobierno debe llegar al 13 de junio habiendo conseguido US$ 4.400. Para conseguir en esa fecha el desembolso del FMI tiene dos opciones: lograr más endeudamiento externo o un waiver del Fondo. Es decir que el FMI renuncie a ese requisito de reservas.
Para evitar esto último el Banco Central analiza un Peso Linked que suscribiría en dolares. El incentivo para que el inversor coloque sus dólares en el mercado sería una tasa atractiva en pesos que llegaría al 30%.
El estudio recuerda que, en términos estacionales, abril a junio suele ser la mejor etapa del año para la liquidación de exportaciones y el ingreso de divisas. No obstante, la segunda mitad de 2025 —sobre todo agosto y octubre, meses clave en el calendario electoral— presenta el escenario más crítico, con menor oferta de divisas y mayor demanda. De no lograrse el objetivo de RIN en junio, la presión cambiaria podría intensificarse.
En consuencia, el informe del FMI del 13 de junio será un punto de inflexión: un superávit fiscal holgado y una recomposición significativa de reservas generarían un colchón frente al tramo más adverso del año; de lo contrario, el Poder Ejecutivo deberá evaluar medidas adicionales para sostener la estabilidad macroeconómica y la confianza de los mercados.

