Condena global
Infanticidio y exterminio en Gaza: la ONU aísla a Netanyahu por la matanza de chicos

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La ONU, países alineados y una condena que crece y aísla al líder Benjamin Netanyahu. La postura sobre las violaciones.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu atraviesa el peor momento de su carrera política, entre datos duros que exponen el desastre en Gaza, una comunidad internacional que lo condena casi al unísono y Estados Unidos con expresiones de rompimiento que no se escuchaban desde la guerra fría. Los judíos del exterior explican por qué no los representa, nadie quiere los muertos en Gaza. La ONU explica por qué es un genocidio con exterminio, inlcuidas muertes y violaciones a menores de edad.
La base técnica de este aislamiento global quedó expresamente planteada en el informe emitido por la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado, publicado el martes pasado. Este documento es oficial y concluyó que las fuerzas de seguridad bajo la cadena de mandos de la administración de Netanyahu han incurrido de manera planificada y sistemática en ataques deliberados contra niños y adolescentes palestinos, tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania. Hasta ahora, Israel sigue aceptando el plan de Bibi, a pesar de que los propios lo denuncian.
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De acuerdo con las declaraciones del presidente de dicha comisión, Srinivasan Muralidhar, los datos recopilados demuestran que los más chicos han dejado de ser considerados "daño colateral" de las hostilidades contra facciones armadas para transformarse en objetivos focalizados dentro del teatro de operaciones. El viejo truco de la defensa que planteó Israel no cuenta y ahora hay un exterminio con violaciones vigentes y comprobadas que exponen al país como nunca desde su fundación.
El impacto demográfico y los datos duros del conflicto
Los datos crudos de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) y el Ministerio de Salud de Gaza plantean cifras que echan luz sobre el horror: desde el inicio del recrudecimiento de las operaciones militares en octubre de 2023, la cifra de muertos total en el territorio supera las 70.000 personas.
Dentro del universo de los muertos certificados, el 30% del total de las personas corresponde a menores de edad. Hay un dato que empeora todo: durante el supuesto de cese al fuego y treguas parciales monitoreadas en octubre de 2025, el flujo de bajas de menores no paró, registrándose más de 265 muertes de chicos en periodos formalmente catalogados como de cese de hostilidades directas. Es decir, esos muertos son computados como crímenes de guerra, no hay excusa ni daño colateral.
A los muertos directos por explosiones y armamento se suma la inviabilidad estructural del hábitat para los supervivientes. Esto en palabras sencillas es: la comunidad internacional considera que Israel generó un territorio imposible para vivir en Gaza, donde destruyeron escuelas y hospitales para que no se pueda sostener la vida en condiciones dignas. Son informes de organizaciones internacionales de monitoreo como Human Rights Watch (HRW) y Amnesty International los que determinan que el 97% de los establecimientos educativos e infraestructura escolar de la Franja de Gaza sufrió daños totales o parciales que impiden el retorno de los chicos a la escolaridad básica. Es decir, un lugar acabado para el futuro.
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También, los reportes técnicos del Sistema Global de Seguridad Alimentaria (IPC) de la ONU indican que la totalidad de la población menor de edad enfrenta situaciones de crisis aguda por desnutrición y falta de acceso regular a redes de agua potable, como consecuencia directa de las restricciones impuestas al ingreso de asistencia humanitaria en los pasos fronterizos controlados por el gobierno israelí. Prohiben alimentos, prohiben agua potable, atacan y rompen hospitales y escuelas, eso es Gaza hoy y eso no es defenderse por sentirse perseguido.
Evidencias de violaciones a los DDHH y violencia sexual
El informe número A/HRC/62/CRP.2 de la Comisión de Investigación de la ONU profundizó en áreas especialmente sensibles relativas al trato de civiles bajo custodia militar. Este informe incluye testimonios verificados de ejecuciones sumarias de menores de edad en contextos donde no se registraban enfrentamientos activos o resistencia armada, describiendo casos de chicos que murieron desangrados en la calle ante la supervisión pasiva de patrullas militares que denegaron de forma sistemática la asistencia médica básica de urgencia. Es decir, matanza planificada con tortura a chicos.
Para empeorar la situación, los equipos de investigación independientes de las Naciones Unidas formalizaron denuncias explícitas y expedientes específicos que documentan casos de abuso y violencia sexual contra detenidos y civiles palestinos —incluyendo adolescentes— por parte de miembros de las fuerzas de seguridad. Estas prácticas han sido catalogadas en los informes multilaterales como herramientas sistemáticas de humillación y castigo colectivo aplicadas dentro de los centros de “detención temporales” y bases operativas controladas por el gobierno de Netanyahu. Los propios israelíes repelen y condenan este accionar, que sólo puede ser militado por una minoría fascista y xenófoba, más allá de su ambición imperial.
El cerco legal sobre Benjamín Netanyahu
La persistencia de esta línea operativa ha profundizado el distanciamiento entre las potencias occidentales que históricamente proveyeron soporte diplomático a Tel Aviv y la actual conducción política israelí. Las críticas dentro de la comunidad internacional se han concentrado de forma quirúrgica en la figura de Benjamín Netanyahu, a quien se señala como el responsable doctrinario de la prolongación de las operaciones militares por razones de supervivencia política local. El enfoque de "fuerza desproporcionada" y el bloqueo deliberado de los suministros vitales han llevado a que las comisiones de la ONU reiteren que las directivas del primer ministro configuran los elementos técnicos requeridos para establecer la "intención genocida" orientada a destruir la vitalidad demográfica y el futuro de la población de Gaza. Es decir, ahora “el mundo” coincide en que en Israel se lleva a cabo un genocidio.
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Este escenario técnico-legal sustenta el avance de los procesos en los tribunales de La Haya. Netanyahu enfrenta pedidos de captura e investigaciones formales ante la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra, complementados por las demandas en curso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la vulneración flagrante de las medidas provisionales obligatorias que ordenaban el libre ingreso de ayuda humanitaria y el cese de actos de exterminio.
La respuesta de la oficina del primer ministro, calificando los informes de la ONU como "libelos difamatorios", ha perdido tracción frente a la consistencia metodológica de los datos juntados en el terreno por agencias como UNRWA y la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cuales reportan además la muerte de cerca de 600 trabajadores humanitarios bajo fuego israelí desde el inicio del conflicto. El análisis de los datos objetivos demuestra que el aislamiento internacional de la gestión de Netanyahu no responde a posicionamientos ideológicos flotantes, sino al peso acumulado de las estadísticas oficiales que documentan de manera fría la destrucción sistemática del entramado social en Gaza, ensañándose con los más chicos.
