Gracias por el viaje, Capitán

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Arrancó siendo un ejemplo dentro de la cancha y terminó siéndolo fuera, en un camino que agradezco con todo mi ser.
Crecí con los relatos del Diego, ese superhéroe que le ganó a Inglaterra, levantó la Copa y fue el mejor jugador del mundo. Sus historias fueron parte de mi infancia como mitos y me preguntaba si íbamos a tener de nuevo un jugador que fuese el mejor para poder vivir esos momentos. Todo fue como una vigilia hasta que apareciste. Recuerdo ese Mundial juvenil: ahí arrancó la ilusión. Pero la cosa no iba ser fácil como parte de la moraleja. Ya eras el mejor del mundo y mientras tanto te seguía en el Barcelona (cada fin de semana era imperdible) esperando los títulos con la Selección mayor y defendiéndote a capa y espada.
Ser promessi fue mi bandera y de tanta ilusión me fui un mes a Brasil en 2014. Estuve en los 7 partidos, disfruté como nunca, y aunque la copa no se dio, fue una experiencia inolvidable que me enseñó que la vida es un viaje donde lo que importa es el recorrido.
Cuando renunciaste fue peor que haber perdido la final. Lo lindo era verte jugar más allá del resultado, y pasé a querer que ganes por vos. Y lo seguiste intentando. La Copa América fue quitarnos esa espina y a partir de ahí fue sólo disfrutar lo que venga... y no sólo vino la Finalissima, nada más ni nada menos que el Mundial, con una camada de jugadores hermosa. Luego de otra Copa América, no sólo llegaste a jugar el mundial 2026 con 39 años, sino que fuiste el mejor jugador del torneo. Cada partido tenía el condimento de que querer que ese último baile nunca acabe. Cuando parecía que todo terminaba contra Egipto, el destino te llevó de nuevo a la derecha: desde ahí demostraste otra vez que hay que luchar hasta el final e hiciste el gol imposible, el que todo futbolero sabe que cualquier otro la tira por arriba. Y finalmente,reeditaste la única historia que me contaron que te faltaba: la de Inglaterra.
Tu legado no sólo es deportivo y eso te hace aún más grande. Arrancaste siendo mi ídolo en la cancha y terminaste siendo mi guía fuera de ella: enseñaste a liderar desde el ejemplo y demostraste que en la vida se gana y se pierde, pero el único fracaso es no volver a intentar. Gracias por tantos momentos de alegría. Gracias por el viaje capitán; contaré tus historias.
