Polémica presidencial
Escándalo en Perú: el nuevo presidente está a favor de tener relaciones con menores
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El nuevo jefe de Estado arrastra causas penales y fuertes cuestionamientos éticos.
Perú volvió a sumergirse en una transición abrupta. El Congreso eligió como presidente interino a José María Balcázar, un abogado y exjuez de 83 años, que asumió el poder tras la destitución del mandatario anterior en medio de un nuevo episodio de inestabilidad institucional. Su llegada no sólo confirma la fragilidad política del país —que suma varios jefes de Estado en menos de una década— sino que abre una controversia inmediata por investigaciones judiciales y declaraciones públicas ampliamente repudiadas.
Un presidente surgido del Congreso en plena crisis
Balcázar accedió a la presidencia por sucesión constitucional luego de ser elegido titular del Congreso, tras la destitución de José Jerí. Gobernará de manera transitoria hasta julio de 2026, cuando asuma el mandatario elegido en los comicios previstos para abril.
Su designación confirma la prolongada inestabilidad política peruana, que ha llevado al país a encadenar múltiples presidentes en pocos años y a sostener gobiernos de duración cada vez más breve.
Nacido en Cajamarca en 1943, Balcázar es abogado, exmagistrado y docente universitario, con trayectoria parlamentaria desde 2021 y vínculos con distintas agrupaciones políticas a lo largo de su carrera.
Al asumir, se convirtió además en el presidente de mayor edad en la historia del Perú y en otro eslabón de la sucesión acelerada que caracteriza al sistema político del país en la última década.
Investigaciones, sanciones y cuestionamientos judiciales
Uno de los aspectos más sensibles de su perfil son las acusaciones e investigaciones que lo acompañan desde antes de llegar al poder. Reportes periodísticos señalan que enfrentó denuncias por presunta apropiación indebida de fondos en su paso por el Colegio de Abogados de Lambayeque, además de cuestionamientos por supuesto tráfico de influencias.
Estas controversias judiciales no impidieron que obtuviera los votos necesarios en el Parlamento para imponerse en la elección interna y asumir la conducción del Estado, lo que ha reavivado el debate sobre ética pública, idoneidad y estándares institucionales en el sistema político peruano.
Declaraciones sobre menores que generaron repudio
El punto más crítico de su trayectoria pública son sus declaraciones en defensa del matrimonio infantil y de relaciones desde los 14 años, realizadas durante debates legislativos previos. Dichos comentarios fueron condenados por organismos de derechos humanos y autoridades estatales, que los consideraron incompatibles con la protección de la niñez.
Las expresiones del ahora presidente interino provocaron un rechazo extendido en la sociedad peruana y se convirtieron en el eje de la polémica que acompaña su llegada al poder.
Para sectores críticos, estas posturas representan un retroceso en materia de derechos infantiles y un motivo adicional de preocupación en un contexto político ya marcado por la desconfianza ciudadana.
Un mandato breve con desafíos enormes
Más allá de la controversia, la tarea formal de Balcázar será garantizar estabilidad política, continuidad institucional y elecciones transparentes durante los pocos meses que dure su gestión.
El país enfrenta simultáneamente crisis de representación, fragmentación parlamentaria y desgaste social, factores que condicionan cualquier intento de gobernabilidad en el corto plazo.
Su presidencia, por lo tanto, nace marcada por una doble tensión: la urgencia de conducir una transición ordenada y el peso de un pasado político y judicial que divide opiniones.
Perú ante otra transición incierta
La historia reciente muestra que los cambios de presidente en Perú no siempre traen estabilidad. En este escenario, la figura de Balcázar sintetiza la paradoja del momento: un gobierno pensado para cerrar una crisis que comienza envuelto en nuevas controversias.
El desenlace dependerá de si la transición logra cumplir su objetivo esencial —elecciones legítimas y traspaso pacífico del poder— o si el país vuelve a quedar atrapado en el ciclo de presidencias breves, disputas institucionales y desconfianza social que define su política reciente.

