Epica del Campeón del Mundo

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Argentina ganó otra dura batalla tras derrotar a Egipto por 3 a 2 sobre el final, luego de estar abajo por 2 a 0.
El fútbol tiene estas cosas maravillosas, es un deporte en el que nada se puede dar por sentado. Y este Mundial ha demostrado que puede pasar de todo, la consigna es no subestimar a ninguna Selección y, mucho menos, a un Campeón del Mundo (rige para cualquiera que alguna vez lo logró); por eso queda claro que nada puede darse por terminado hasta tanto se escuche el silbato final del árbitro. Fue otra final que ganó Argentina, esta vez contra Egipto por 3 a 2. Este capítulo de la Scaloneta parecía encaminarse a otro cierre, sin embargo sigue escribiendo grandes páginas en su historia.
Atlanta fue el escenario de otra tarde épica albiceleste, que tuvo antes tuvo que pasar una zona de mucha turbulencia. Ya desde el inicio, el Seleccionado egipcio inquietó con la presión en toda la cancha para incomodar la transición de Argentina, que por momentos debió retroceder constantemente para buscar salidas desde el fondo de la cancha para luego encontrar a Lionel Messi, quien estaba siendo bien controlado, al igual que en el encuentro ante Cabo Verde.
Más seguro estaba el combinado africano en su juego y como consecuencia llegó la ruptura del 0 a los 15 minutos, con una buena aparición del defensor Yasser Ibrahim, quien se paró como centro-delantero, sorprendió a todas las marcas y metió un buen cabezazo enviado al palo izquierdo de Emiliano Dibu Martínez, quien se quedó quieto y sin respuesta.
Otro baldazo de agua fria, que generó una rapida levantada de Argentina, que se encontró con la posiblidad de empatar a los 21 minutos por un penal que se dio tras una infracción en el área contra Nicolás Tagliafico. Messi tuvo la gran chance desde los 12 pasos pero, al igual que en el partido contra Austria, nuevamente falló ejecutando el tiro al mismo palo (el izquierdo) que bien se arrojó el golero Mostafa Shobeir. Otra vez a remar, aunque esta vez estando 0-1 (por primera vez en este certamen).
El tan cuestionado Cooling Bussines Break (porque claramente es un momento más de negocio del espectáculo que una necesidad de tomar agua de los futbolistas) esta vez le vino bien al equipo argentino como “anillo al dedo" para poder ordenarse en la parte ofensiva. Ante semejante bloqueo y presión egipcia, Argentina cambió para mejor jugando a uno o dos toques y fue más dinámico, con lo que generó mayor peligro al arco defendido por Shobeir, quien se venía transformando en figura.
Ya en la segunda mitad, Argentina intentó dominar más en el campo del rival, pero los egipicios no cedieron tan facilmente espacios, ni siquiera un centimetro a Messi como para intentar generar alguna jugada individual. Al estar firmes desde atrás, los dirigidos por Hossam Hassan apostaban al contraataque, tomando consideración que Argentina estaría más desprotegida. Y fue con esa metodología que a los 13 minutos del segundo tiempo parcialmente encontró una segunda conquista por un buen ataque rápido que tuvo en el dominio de la pelota del siempre extraordinario Mohamed Salah, quien habilitó Mostafá Ziko, quien había definido muy bien en el mano a mano contra Dibu Martínez. Sin embargo todo quedó anulado a instancia del VAR por una infracción contra Lisandro Martínez de Karim Hafez, que finalmente el árbitro francés Francois Letexier convalidó y dio tiro libre para el equipo argentino.
Si bien hubo respiro, fue un claro llamado de atención para el vencedor (incluso es probable que esta situación haya sido celebrada por los detractores del VAR). Pero lo que pudo ser un empujón para el conjunto de Scaloni no quebró Egipto. A los 21 minutos del complemento, tras un córner desperdiciado por Argentina, apareció otra contra de Egipto que teminó con un centro desde la derecha de parte de Omar Marmoush a ras del piso para que esta vez si a Siko le terminen convalidando del segundo cachetazo egipcio. Un 2 a 0 que para muchos pareçía una historia sentenciada.
Aún con dos golpes de nocaut técnico, Argentina no se dio por vencido y siguió dando pelea. Fue a los 33 minutos que, con un centro de Messi, encontró a un Cuti Romero disfrazado de centro-delantero y con otro cabezazo (al igual que ante Cabo Verde en el tiempo suplementario) la pelota, desviada por el que parecía impenetrable Shobeir, terminó entrando al palo izquierdo y dejó con vida a la Scaloneta, que además se contagió del público que empujaba con su aliento en Atlanta.
Para el empate se repitió la fórmula: centro de Messi, aunque esta vez fue pasado y el destinatario terminó siendo Lautaro Martínez, quien apenas logró empujar la pelota para el punto del penal y luego otro defensor, Gonzalo Montiel, se puso el traje de asistidor y le dejó servido el balón al “10” para que fusile a Shobeir, dejar la historia 2 a 2 y además siga siendo el máximo anotador en la historia de los mundiales, con 21 conquistas. Egipto ya no era el sólido equipo defensivo del primer tiempo y Argentina encontró espacios para lastimar.
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Los minutos finales fueron para luego pedir turno con el cardiólogo, porque si bien ya el empate podía generar cierto alivio, también estaba la chance de otro alargue y el desgaste físico de la llave anterior contra Cabo Verde podría haber pesado más, aunque la temperatura en el cerrado Estadio de Atlanta era más fresca (20 grados promedio). Argentina, más motivado, encontró a un vulnerable equipo egipcio y buscó con llevarse el triunfo en los 90 minutos.
El sector defensivo ya estaba más equilibrado después de ser superado desde el aspecto físico por Egipto en gran parte del partido. Fue la razón que tras el empate, mayoría del equipo argentino esperaba a los africanos. Y en este día de cambio de roles (defensores que se transformaron en delanteros y viceversa), fue el turno de Julián Alvarez, quien, ya en el tiempo adicionado del partido ayudó en la defensa como un marcador de punta por la izquierda y tuvo un quite de balón fenomenal contra Salah y generó un ataque rápido que encontró a Lautaro Martínez contra dos defensores por el andarivel derecho. De manera inteligente, el atacante del Inter demostró su vocación de gran delantero (aquel que no solo puede convertir, sino también que ayude a otros a hacer goles) y esperó la llegada de otra camiseta celeste y blanca para arrojar el centro. Fue Enzo Fernández quien se paró en el punto penal y logró otro cabezazo espectacular al palo izquierdo del Shobair, quien se quedó estancado en el medio y la historia se remontó con un 3 a 2 épico. :format(webp):quality(40)/https://newstadcdn.eleco.com.ar/media/2026/07/messi_nuevamente_el_salvador.webp)
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Todo alegría en el Campeón del Mundo, pero a su vez fue otra demostración de que todas son finales y cada partido es más difícil. En 16avos tuvo dos rivales: el dinámico Cabo Verde y el calor de Miami. Esta vez se topó con un duro y bien preparado fisicamente equipo egipcio, al cual supo dar vuelta un resultado adverso. El próximo duelo será aún más difícil, como lo es en cada partido de una Copa Mundial. Son festejos y emoción albiceleste en Estados Unidos y en todo el país, pero el equipo debe recuperarse de la mejor forma y corregir errores pernsando en el próximo sabado 11 de julio a las 22 horas, en Kansas, sea el momento de los cuartos de final.
