Excarcelación de presos políticos
El chavismo tortura hasta el final: "No hay fe de vida de mi hermano"

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Karina, hermana del argentino Germán Giuliani, relata su angustia en medio de una perversa liberación a cuentagotas.
La liberación a cuentagotas de presos políticos del chavismo que queda en Venezuela es otra demostración de un régimen basado en el terror y la tortura psicológica, aún hasta sus últimos momentos.
Karina, hermana del abogado argentino detenido en Venezuela, Germán Giuliani, relató para Newstad el calvario que atraviesa su familia desde la captura y la angustia que se renueva cada vez que surgen versiones de liberaciones.
“Él viaja a Venezuela unos días antes de ser detenido por cuestiones comerciales. Él es abogado laboral y en varias ramas de la abogacía se mueve”, contó. El episodio ocurrió mientras Germán estaba navegando. “Le piden los documentos a la gente que estaba con él y cuando lo escuchan hablar le dicen: ‘¿vos de dónde sos?’ y directamente se lo llevaron. Cuando dijo que era de Argentina, se lo llevaron”.
La familia se enteró por los medios. “Nosotros nos enteramos por nota que salió dando Leonardo Cabello diciendo que habían capturado a un abogaducho argentino que era narcotraficante, terrorista y estaba en complot junto con Corina Machado para derrotar al gobierno de Maduro”. Karina aseguró que en ese momento “no sabíamos dónde estaba, no se tenía ningún dato”.
Karina aclaró que su hermano ni siquiera estaba al tanto de el peligro que significaba transitar Venezuela, y mucho menos sabía quién era María Corina Machado.
Karina destacó el rol del Gobierno argentino: “Patricia Bullrich es la que está desde el momento uno en contacto con mi cuñada y con mi mamá, dándonos su apoyo y asegurándonos que lo van a traer a Germán cuanto antes. Es la única contención que pedimos”.
También relató las reuniones con Cancillería: “Estuvimos varias veces y ellos nos dicen que en cuanto se notifique oficialmente la liberación de mi hermano nos van a comunicar y lo van a trasladar hasta Buenos Aires. Pero en realidad todavía no se sabe”.
Las versiones de liberaciones solo aumentaron el sufrimiento. “El otro día tuvimos una alerta de que estaban liberando un montón de presos políticos y que posiblemente lo iban a estar liberando, pero fue una falsa alarma”, explicó. “Nos ilusionamos en un momento y de repente no tuvimos nada. Estamos en la misma”.
La angustia creció en el último tiempo, porque la falta de información hace dos meses es total. “No hay fe de vida de mi hermano, nada de nada”.
Karina recordó que durante meses hubo contacto limitado: “Nosotros tuvimos señales de vida desde mayo hasta los primeros días de diciembre, porque él estaba con otro grupo de detenidos de varios países”. Pero luego todo cambió: “Después lo aislaron, después lo trasladaron y quedó en aislamiento. Todos quedaron en aislamiento”.
Sobre las condiciones de detención, reveló datos estremecedores: “Nosotros al principio no sabíamos que ellos no le daban de comer. Le llevaba la comida la mujer de uno que estaba recluido”. Ante eso, la familia reaccionó: “Después empezamos a colaborar para que le hicieran llegar a mi hermano comida también”.
Antes del traslado, recibieron nuevos pedidos: “Le tuvimos que comprar un colchón, el uniforme azul para que se ponga, zapatillas, todo eso antes de ser trasladado”. Karina explicó que “todo eso lo hizo una persona allá en Venezuela para alcanzárselo a mi hermano. No sabemos quién, porque es gente humanitaria que se encargó de todo eso”.
Y cerró con un agradecimiento: “Se armaron como canales humanitarios porque al ser extranjero no hay nadie allá para que colabore con él ni lo asistan. La verdad que la gente en Venezuela fue muy solidaria”.
