Análisis
El Gobierno va por los créditos de consumo y las "deudas familiares"

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Créditos hipotecarios y prendarios para combatir la caída de consumo. El factor inflación y la crisis del "retail".
El Gobierno se anota otra cucarda innegable: el INDEC confirmó una caída histórica de la pobreza al 28,2%, el nivel más bajo desde la prepandemia con el Peronismo. Sin embargo, el consumo masivo acumula diez meses en rojo y las ventas de alimentos caen casi un 9%. El abismo entre la desinflación de los activos y el costo de vida en el mostrador.
El Gobierno de Javier Milei logró lo que parecía una quimera hace un año: perforar el piso del 30% de pobreza. El dato oficial del cierre de 2025, un 28,2%, es un triunfo político innegable. Sin embargo, en los pasillos de las grandes cadenas de supermercados y en las persianas bajas de las pymes de barrio, el clima no es de festejo. Se vive una paradoja estadística: hay menos pobres por ingresos, pero el consumo no arranca. Newstad conversó con sectores de retail y expertos en ventas y marketing del sector privado: hay suspensiones y no levanta el consumo.
La explicación de esta "economía de dos velocidades" radica en la composición de la inflación. La desaceleración de los precios de los alimentos fue más rápida que la de los servicios regulados (luz, gas, prepagas y colegios). Esto permitió que muchas familias "salgan" de la línea de pobreza estadística, ya que sus ingresos cubren la Canasta Básica Total, pero su ingreso disponible para consumir más es nulo. El salario se destina a pagar deudas del mes anterior: el uso de la tarjeta de crédito para compras de supermercado creció un 15%, un claro indicador de manotazo de ahogado. Nadie progresa pagando el mínimo de la tarjeta.
El semáforo de la economía real está en amarillo a rojo. El consumo masivo cayó un 3,4% interanual en febrero, con un dato alarmante en el rubro Alimentos y Bebidas, que se desplomó un 8,7%. Las familias están recortando lo esencial y migrando masivamente hacia segundas marcas o al canal de e-commerce, que vuela un 26,5% impulsado por la búsqueda frenética de promociones y financiamiento digital.
Desde la oposición, la lectura es lapidaria. Sergio Massa, último ministro de Economía que dejó la inflación más alta de las tres décadas, calificó el dato del INDEC como una "ficción de pizarrón". "Bajan la pobreza porque bajaron el consumo a niveles de posguerra. No hay más pobres de ingresos porque la gente ya no tiene plata ni para viajar, es una paz de cementerio", disparó. La preocupación de los movimientos sociales es que la eliminación, a partir de hoy, del plan "Volver al Trabajo" (que asistía a 900.000 personas) revierta la tendencia de la pobreza en el próximo trimestre si no hay una reinserción laboral efectiva.
En el Palacio de Hacienda mantienen la calma. Sostienen que el consumo es el último indicador en reaccionar. "Primero saneamos el balance del BCRA, luego bajamos la inflación y ahora estamos en la etapa de inversión productiva vía RIGI. El consumo va a traccionar cuando el crédito hipotecario y prendario se masifique", explican fuentes oficiales. Por ahora, la realidad es un bache. Argentina es hoy un país con activos caros, inflación baja, pero heladeras que se llenan con marcas de segunda línea y promociones de "3x2". La macro festeja; la micro espera.
Las denuncias a Manuel Adorni por supuesta corrupción sigue siendo una espada de damócles para el Gobierno. El funcionario esta convencido que todo pasará y que será un mal recuerdo. Por ahora, el tema no baja y los éxitos económicos quedan parcialmente opacados por una agenda de medios que se concentra en las denuncias.
