Análisis y opinión sobre el rol de Rodrigo De Paul
De Paul McCartney

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El alma del mediocampo de la Scaloneta fue el acierto individual que definió la identidad de juego y favoreció el brillo de Messi.
Rodrigo De Paul ha sido muchas veces blanco injusto de críticas. Como si siempre estuviera en jaque, reducido a la pavada de que juega porque es amigo de Lionel Messi. Es preferible hablar de fútbol, y hoy este periodista quiere hacer un humilde elogio: agradecer lo que, a su manera de entender el juego, aporta.
En el mundo de los datos y estadísticas, muchas veces se sacan conclusiones erradas, o se analizan jugadores desde datos individuales y no desde lo colectivo. Ninguna métrica enseña lo que se aprende sentado en una tribuna. Ninguna métrica refleja lo que contagia un jugador y pocos entienden como a veces una pieza de equipo, a pesar de ser menos reluciente en algún aspecto, termina siendo lo que permite brillar al todo. El fútbol es simple: quienes más lo complican con argumentos matemáticos suelen ser los que menos patearon una pelota.
Tácticamente, puede ocupar el costado derecho en la línea de cuatro volantes, ser interior cuando hay tres en el medio con un tercer atacante adelantado (como con Angel Di María o Thiago Almada), o incluso ser doble cinco si el ofensivo se ubica a su derecha en el repliegue. Muchas veces lo vimos con el Fideo acostado a su lado (hoy quizás Giuliano Simeone), Enzo Fernández como doble cinco y Alexis Mac Allister a la izquierda.
Argentina mejoró en su identidad de juego cuando dejó de querer jugar como un equipo europeo y entendió que no había que presionar siempre. Supo que eventualmente debía armar dos líneas de cuatro para ser equilibrado en el retroceso, manejar el partido desde la tenencia y, con paciencia, sumar un tercer jugador ofensivo para combinar con Messi y un nueve. Y todo eso es posible gracias a De Paul. Sin él, los equipos eran más verticales, desequilibrados, y así nos iba.
Otro delantero desequilibra el equipo. Muchas veces escuché gente pedir que juegue por él alguien como Paulo Dybala, o que jueguen Julián Alvarez y Lautaro Martínez. Es increíble que el periodismo siga preguntando esto sin atender a los mensajes que dan las decisiones de Lionel Scaloni. Es que Julián y Lautaro son 2 crack y obvio pueden jugar juntos, el tema es cuando además está Messi… ¿De los 3 quién baja a armar las 2 líneas de 4? Sacar a Julián de su salsa, es algo que no es óptimo. Podría ser una opción frente a un equipo muy menor, pero está claro que vs una potencia eso sería un punto débil del mediocampo a ser explotado. ¿O pretenden jugar un 4-3-3 con pressing alto y laterales sumándose al medio para no ser angostos, como España?
¡No somos nada de eso! No podemos ganarle a Francia en un palo por palo 4-2-3-1, ni a Inglaterra tirando centros yendo y viniendo todo el partido por afuera. La estrategia argentina es otra: un mediocampo que cobije a Messi y compita con las potencias. De Paul no es un mixto de Premier que va de área a área, pero pocos pueden ocupar todos los roles que él cumple. Y gracias a él, Messi no tiene que retroceder: puede jugar suelto.
A veces ceder en desequilibrio individual por versatilidad táctica para poder pasar en partido de un 4-4-2 a 4-3-3, y que otros jugadores puedan estar cómodos es mejor y más si esa comodidad es la de Messi. Y esta, nada más ni nada menos, es la razón por la que siempre jugó De Paul. No busquen estadísticas, no lo traten de entender desde ahí, sino que entiendan los movimientos del equipo, el funcionamiento y estrategia detrás de los esquemas tácticos y qué fichas pueden cumplir dicho rol.
Argentina no necesita un volante que vaya y obligue a Messi a volver. Si no tenés a Messi y tu delantero participa del ida y vuelta, ahí sí sirve el mixto. Pero cuanto menos repartido esté el rol de Messi, mejor. Sino, recordemos cuando tenía que bajar a mitad de cancha a armar juego: eso no puede ser el plan habitual. Además, De Paul se adapta a lo que necesita el equipo. Si el equipo le requiere un partido de 5 puntos, hasta eso entiende y cuando el equipo necesita un partido de 9 puntos, o más despliegue, ahí está con el cuchillo entre los dientes y eso lo convierte en un jugador de selección.
En redes abundan estadísticas vacías: que erró más pases, pero no se analiza si arriesgó más buscando el pase difícil hacia Messi. Y hay un detalle clave: siempre mira primero dónde está Messi y se la da. Parece una tontería, pero estadísticamente es el jugador que más le pasa la pelota en el ciclo Scaloni. Eso lo dice todo. Si Messi es el más importante, qué clave es el jugador que más se la da y más le cuida la espalda, liberándolo para su magia.
El fútbol es subjetivo, hay muchos libretos y lo que no admite discusión es que en el de Scaloni, De Paul es indispensable.
Así como muchas veces John Lennon caía con una genialidad y Paul McCartney la bajaba a tierra para hacerla canción, Rodrigo De Paul hace posible el mediocampo argentino. Es otro crack que amalgama la banda, el McCartney del genio Lennon (Messi) de la Scaloneta.
