Opinión
CFK y el PJ agonizan: un triángulo isósceles fuerte que prohibe errores

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El triunfo violeta que esperanza el plan liberal y los riesgos del discurso que divide. Francos agotado y Adorni crece.
Los triángulos mutan, y en política aún más; pero más que nunca desde diciembre de 2023, cuando Argentina entendió que nada de lo vivido iba a seguir siendo igual. El Gobierno más raro jamás visto llegó con la teoría del triángulo de hierro explicado por Javier Milei para cobijar la figura del asesor Santiago Caputo, ese que apostó por Milei antes que nadie y logró hacer presidente a un economista sin otra ambición que la de terminar con la decadencia moral . Sigue siendo así, pero con Guillermo Francos afuera y una discusion interna de método y forma que divide aguas incluso dentro del triángulo. Teníamos equilátero, tendremos isósceles.
Karina Milei despejó dudas: se anexaban amarillos, no se generaba un interbloque de trabajo en el Congreso, donde la figura de Martin Menem sigue militada por Karina Milei y no va cambiar en el corto plazo. El comunicador de Santiago Caputo, Manuel Jove, jubiló por anticipado a Guillermo Francos, lo que generó más tensión y obligó a Francos a despedirse por fatiga, no por falta de apoyo. Javier Milei sigue evadiendo la rosca política, es parte de su inteligencia la evasión de las zonas del Gobierno que le drenan energía y no disfruta.
Manuel Adorni es un activo y necesario amigo del diálogo y el disenso sin rencor. Así logró interactuar con la progresía periodística durante dos años sin grandes problemas con estocadas verbales que lo configuraron como un indispensable gubernamental. Los periodistas lo consultan, su impertérrito rostro con un discurso de datos anti populistas hicieron una marca personal con un story telling difícil de superar en tiempos de excesiva estridencia con menos lectura.
La Derecha Fest de Andrés Mego, Lilia Lemoine, Candela Álvarez, Nicolás Márquez, Agustín Laje y un grupo de oradores ideales, fueron ingenieros de una noche impecable. Mística, familia, orden, limpieza, compañerismo, educacion, todo estuvo presente. El único discurso de odio explicito fue paradójicamente del más joven. El influencer de Yotube, Mariano Pérez, insistió casi con perseguir periodistas planteando que todos son corruptos y sin vocación que no sea el dinero. Tal vez rever esos discursos permite analizar que existe el periodismo honesto y distante del dinero sucio antes que Pérez lograra dejar su Necochea natal para hacer periodismo deportivo y monetizar su canal partidario. Mariano Pérez transmite en vivo su amistad con Manuel Jove, tal vez el periodista que más busca horadar al Gobierno desde un discurso cómico de narrativa progresista.
Un Peronista graficó con seducción en Tabac, el café donde liberales empiezan de a poco a ocupar las mesas que antes brillaban por lo amarillo. “Si Karina es medio boluda, entonces nosotros somos un congreso de pelotudos con el culo como mandril, porque se comió al PRO, al PJ y ahora va por los díscolos y siguen diciendo que es boluda”. Casi un párrafo de Albert Camus.
Guillermo Francos estaba convencido cada vez de menos cosas. Repetía en privado cada vez más el slogan “a esta altura de mi vida…” para describir el hartazgo que le generaban las pequeñas rispideces del equipo de trabajo. Se cansó, se enteró que se acababa la idea de un interbloque de trabajo en el Congreso, corroboró que Santiago Caputo había vuelto a instalar su salida y prefirió no desactivar el escenario. Se lo dijo al presidente Javier Milei a la tarde, cuando la cena estaba lista para Mauricio Macri y ya no se podía suspender.
Las Fuerzas del Cielo ahora son una arista del triángulo de hierro, con administración de distintas áreas (algunos ya se preguntan por qué la obsesión por el área de Transporte, donde sin explicación sobreviven massistas aduciendo acuerdos políticos con un sector del Gobierno) gubernamentales que son medulares. ADIF, SOFSE, ORSNA, algunos de los organismos que están en la lista de Karina Milei para mirar de cerca, es allí donde muchas veces los acuerdos políticos descansan. Tal es así, que el abogado Franco Bindi, pareja de Marcela Pagano, está ahora en la mira como colaborador del propio Santiago Caputo. Como todo hombre del espionaje más que de la inteligencia, debe procurar no dejar dedos marcados al fichar. Fernando Muriel, ex ORSNA y con quien compró el palco 50 de River Plate por medio millón inexplicable de dólares. ¿También está presente Malena Galmarini aunque no parezca?
Leonardo Comperatore era presidente de ARSAT con Alberto Fernandez, un liberal amnésico que se transformó entonces en líder de Trenes Argentinos Infraestructura. Misma suerte corrió Gerardo Boschin, con quien administrará el futuro de casi 25 mil empleados y unos 300 millones de dólares aproximadamente por año. Un área que ahora queda bajo la órbita de Santiago Caputo, pero bajo la mirada de Karina Milei. Transporte quedó en la mira porque en la gestión de Alberto Fernandez se retrocedió en materia de transparencia de los tiempos de Guillermo Dietrich, donde la exigencia era alta y no hubo denuncias de corrupción a pesar de la creación de Metrobus y la reconexión de trenes en el interior.
Los triángulos isósceles tienen dos lados iguales y uno desigual, en política puede ser un defecto o una virtud. No hay más excusas para ruidos internos: Javier Milei, Karina Milei y Santiago Caputo tienen un escenario que no podían ni bosqujear hace un año cuando el Peronismo buscaba sistemáticamente voltear el Gobierno. El problema de los sueños, es que a veces se cumplen: ahora “Los Milei” gozan de un contexto internacional insuperable, un Congreso equilibrado, una macro ordenada, un Peronismo asfixiado y contrariado con tobillera incluida, cambios en materia laboral para generar empleo genuino en 2026 y gobernadores haciendo fila para explicar malos entendidos.
La pelota pica, está en la línea y el arquero está caído, la defensa entregada y faltan diez segundos para terminar el partido de la decadencia nacional: sólo un error no forzado o la sensación de que no hace falta concentrarse para ganar pueden romper una ilusión semejante.
