Consecuencias de una nueva frustración
Bielsa: otra vez en el centro de la escena

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La eliminación de Uruguay en la primera fase del Mundial reabrió el debate sobre los procesos del rosarino.
¿Fue un fracaso? Si. ¿Es un fracasado? No. Marcelo Alberto Bielsa volvió a estar en el centro de la escena tras consumarse la eliminación de Uruguay en la primera ronda del Mundial de Canadá-Estados Unidos-México 2026. Y por supuesto, este resultado reabrió un clásico debate entre quienes lo elogian y los detractores sobre la clase de entrenador que es el rosarino, al punto de casi llegar a los extremos, de si es un gran DT o si es un desastre.
Es cierto que la pronta salida del Seleccionado Celeste de la Copa del Mundo no colmó las expectativas del pueblo uruguayo y de muchos futboleros que, por su historia, lo consideraban candidato en este certamen. Había tenido un proceso muy interesante y más que aceptable en las Eliminatorias, clasificando sin problemas entre los cuatro primeros de la tabla y, en el medio, tuvo un rol protagónico en la Copa América de Estados Unidos 2024, siendo semifinalista y terminando en la tercera ubicación; fue después de este último certamen en el que a través de uno de los históricos, Luis Suárez, se dio una ventilación de situaciones internas y de conflicto en la relación entre entrenador y los futbolistas, lo cual generó polémica y dudas sobre lo que podían ser los resultados del conjunto rioplatense.
Sin embargo, tratándose de un Mundial y de Uruguay por su historia, las perspectivas eran buenas para hacer un buen campeonato. El plantel del que disponía tal vez ya no tenía referentes de la talla de Suárez, Edinson Cavani, Egidio Arévalo Ríos, Diego Forlan o Diego Godín, pero que podía ser suficiente para pasar de ronda, en un grupo que se presagiaba que podiá ser accesible (no fácil). Pero los resultados iniciales (1 a 1 contra Arabia Saudita y 2 a 2 contra Cabo Verde) generaron más incertidumbre que certeza, y todo quedó reducido a poder vencer milagrosamente a España, otro de los candidatos del que aún se espera que dé más en el juego.
El encuentro contra la Selección Española fue de pura batalla y, quizás no merecía perder (como en ninguno de los tres partidos, en los que tuvo gran dominio de juego, pero le faltó puntería también), pero en el gol de Alex Baena hubo responsabilidad del arquero Fernando Muslera (como también en los goles contra Cabo Verde y Arabia Saudita), lo cual obligó a Bielsa a meter variantes drásticas, como el cambio de arquero en el entretiempo, con la entrada de Sergio Rochet por Muslera y en el desarrollo del segundo tiempo la salida del capitán Federico Valverde, quien fue reemplazado por Federico Viñas.
Con el famoso “Diario del lunes” es fácil decir que no debió estar Muslera en el arco, pero al ser consultado por su convocatoria en la conferencia de prensa posterior, Bielsa respondió: “La decisión de convocarlo fue muy pensada, hice todas las evaluaciones que consideré necesarias. No puedo negar ni discutir la la evaluación de la participación de Muslera, pero también creo que venía de tener un año magnífico y es un jugador de muchísima personalidad y carácter”. Lo cierto es que fue llamativo que tanto Rochet como Santiago Mele fueron parte del buen proceso de Eliminatorias y Copa América, en los últimos meses, fueron desplazados por el arquero de Estudiantes e histórico de la Celeste, al cual Bielsa no lo cambió a tiempo cuando fue evidente su responsabilidad en la pérdida de puntos del elenco uruguayo.
La responsablidad de este fracaso es compartida entre Bielsa, su Cuerpo Técnico y de los jugadores. Por supuesto, en este momento, entró en escena la figura del “Loco" porque muchos asocian esta eliminación en la primera fase con la que sucedió cuando fue entrenador de la Selección Argentina en Corea-Japón 2002. Quedar eliminado en dicha instancia es una gran decepción, pero no se debería evaluar un ciclo solamente por ese resultado, también hay que tomar en cuenta otros aspectos y tal vez por ello, más allá de quien sea el futuro DT, Uruguay deba revisar algunas cuestiones y tal vez empezar una etapa de recambio profunda.
Después de quedar fuera en Corea-Japón 2002, Marcelo Bielsa inició un nuevo proceso y empezó una etapa de recambio de jugadores. Aparacieron con más frecuencia los Javier Mascherano, Carlos Tevez, Javier Saviola y Gabriel Heinze, entre otros. Como consecuencia, Argentina fue finalista de la Copa América 2004, siendo el mejor equipo del torneo, pero no pudo en los disparos desde el punto del penal contra Brasil. Al poco tiempo de esa final perdida, el conjunto albiceleste en fútbol logró por primera vez la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, ganando todos los partidos y sin recibir goles (la delegación argentina no lograba la presea dorada desde los Juegos de Helsinki 1958 y el equipo que dirigió el “Loco” cortó esa racha), al igual que la Selección de básquetbol. Más allá de esos resultados, fue clave que logró establecer una base de futbolistas que conformaron el Seleccionado argentino por varios años.
En el paso de Bielsa por Chile (entre 2007 y 2011) se dio algo parecido, porque consolidó a figuras del calibre de Arturo Vidal, Jorge Valdivia, Alexis Sánchez, Matías Fernández, Humberto Suazo, Jean Beausejour y Gary Medel, quienes se consagraron años más adelante como campeones de la Copa América 2015, con Jorge Sampaoli de DT, y luego en la Copa América Centeneario del 2016, bajo el mando en este último de Juan Antonio Pizzi.
Por lo tanto, los trabajos de Bielsa, como en cualquier caso, tienen su lado positivo y negativo. Sin embargo, quedarse solo con un resultado de eliminacion en la ronda inicial sería tener una visión acotada de todo un trabajo realizado.
