Argentina outsider: Dante Gebel y Jorge Brito buscan cerrar la grieta y disputar el fin de crisis con Javier Milei

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Fin de grieta, éxito empresario y mirada federal. Los factores que ilusionan al pastor y al banquero por igual.
Los dos quieren ser. Los dos tienen uñas de guitarrero, equipos, story telling, mucho presupuesto en blanco y armadores que despejan dudas: saben, conocen el paño, tienen agenda y creen que es el momento de empezar a jugar. Son perfiles muy distintos, con raigambres antagónicos pero nortes comunes. Argentina sostiene el sistema de partidos colapsado, mientras un ingeniero del caos gobierna con altas chances de reelegir. Jorge Brito y Dante Gebel, que nada tienen que ver, buscan ponerse el traje más incómodo y desafiante el año que viene.
Dante Gebel y Jorge Brito, por distintas historias y factores, son millonarios pagando impuestos, un oxímoron para un candidato presidencial en Argentina. Sergio Massa declaró 65 millones de pesos en 2023 y Daniel Scioli batió récords con un Ford Mondeo de un centavo, beneficios de la gran amnesia nacional que lo cobija como espada incansable del liberalismo enemigo de la casta. Gebel armó un gantt que vienen cumpliendo a raja tabla y sobre el cual valida o corrige el armado de su campaña. En términos económicos, fue un capital golondrina que entró, picó y se fue en los medios nacionales. Newstad intentó sin éxito entrevistarlo. Logró conversación, pegó primero en instalar un posible rival de Javier Milei y siguió trabajando en su gira Presidante, ahí donde millones de personas lo vieron ya desde que comenzó la gira mundial.
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Un primer diagnostico, atendible, parte de la esquina notable de La Colorada, ahí donde el británico Regis Pigeon logró una obra de arte vigente y bella entre las nuevas edificaciones que odian el buen gusto en tierras porteñas. Un hombre que caminó siempre por la vereda de los valores y el mundo provida, define: “Conecta desde el corazón, comunica y habla desde lo que es, un tipo que le faltaron muchas cosas de chico, se dedicó a ser mejor, trabajó como nadie sin parar y hoy quiere que su país cierre la grieta y crezca desde lo económico, lo emocional, volver a ser un país unido y próspero, sin rencores, sin opacidad”. Apelará entonces al corazón, rezando para que la sociedad si el plan económico de Milei funciona, no le conteste con la billetera.
Jorge Brito inauguró la mesa política. Emilio Monzó, Diego Bossio, en otra medida Nicolás Massot, Bruno Screnci, parte de los que ven en el joven y experimentado empresario la posibiidad de sacudir el avispero. Motivos para ilusionarse le sobran, tiene 47 años, mucha experiencia generando empleo (más de veinte mil) y conociendo la argentina de norte a sur por el Banco Macro, se crió en el norte, recorrió el país y esta vinculado con el círculo rojo y el mundo del fútbol, eso que logra que grandes, chicos, conservadores y liberales, homeless y embajadores, se abracen entre lagrimas cuando una pelota cruza una línea.
Brito tiene el aval y apoyo del “peronismo blanco” que entiende que Cristina Kirchner está terminada, que Sergio Massa es un cuadro incansable y vigente pero que no puede estar en una boleta, que la liga de gobernadores busca conducción pero que no puede ser Ricardo Quintela, y que la sociedad va a votar un candidato anti grieta en catorce meses. Saben que es probable que no haya PASO, es el único objetivo de Diego Santilli como ministro coordinador y ya dice en privado que logrará los votos. El optimismo del colorado explica todo, incluso los que lo no lo quieren, que no son pocos, admiran su capacidad de explicar que el agua moja.
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Llegará entonces el final del Mundial, y con octubre las rondas de entrevistas, tal vez alguna periodística, para explicar plataformas y mirada del país. Jorge Brito sostiene a Ivan Schargrodsky, empresario abocado a Cenital y la comunicación de River Plate que no atraviesa sus mejores noches. Con Cenital conociendo la falta de liquidez por caída de mecenazgo, el joven empresario esta abocado a construir narrativa para cumplir el sueño de Brito. La gestión en River es una cucarda aún no explicada y menos comunicada. La mirada federal y el fin de grieta también será parte de la premisa básica del hijo de Jorge Brito, nacido al calor de las finanzas del micro centro y socio eterno de Sergio Massa.
Dante Gebel tendrá dos estadios River llenos en diciembre, pero no reconocerá que es candidato. Tal vez lo haga quince días después, entre los preparativos para las fiestas y la celebración de fin de año. El armador es Eugeni Cassielles, un ex libertario que cobija agenda, estrategia y simpleza a sus 45 años. “Es un tipo llano, un político profesional de códigos que cree en construir algo sano, en ese sentido trabajamos”, definen cerca de Gebel. Ya hay equipos técnicos y euforia porque enviaron un google forms para voluntariado y recolectaron casi cinco veces lo que esperaban. Pensar en militancia genuina es ya una victoria pírrica en términos espirituales.
Juan Pablo Grey, otro peso pesado en el mundo Gebel. No tienen la militancia política de Bossio, pero sí el músculo del gremialismo que se renueva y busca cambiar prejuicios por gestión moderna y transparente. Lo mismo con dirigentes nacionales que piden reserva, pero que fueron parte de la gestión de Mauricio Macri y que ven cómo el proyecto del PRO no logra contagiar ni expresar con claridad el objetivo a cumplir. Todos, al unísono saben que Macri no va a jugar, pero
Ambos jóvenes, ambos con futuro por delante, ambos limpios. Los dos buscan renovar el sistema, los dos mantienen un perfil equidistante del tren fantasma que vienen a combatir. La sociedad espera un mes de inflación comenzando con cero (en Economía dicen que será febrero) y cifras de pobreza por debajo del mejor momento del kirchnerismo. Casi un país normal.
