Argentina ganó otra dura batalla y va por su cuarto Mundial

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El equipo dirigido por Scaloni venció sobre la hora por 2 a 1 a Inglaterra, con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez. El domingo se enfrentará a España.
Al igual que en el 3 a 2 contra Egipto en los octavos de final, Atlanta fue la ciudad que vivió otra épica de Argentina y esta vez con la clasificación a la final del Mundial de Canadá-Estados Unidos-México 2026. El combinado nacional sigue siendo ganador cada vez que disputa una semifinal de la máxima cita del fútbol y además, después de mucho tiempo, volvió a derrotar en el tiempo regular a otra Selección campeona del mundo (no pasaba desde el Mundial de Italia 90, cuando derrotó a Brasil por 1 a 0, con aquel recordado gol de Claudio Caniggia), sin olvidar de otros triunfos que se dieron en tiempo suplementario o disparos desde el punto del penal.
La expectativa ya era muy grande y como para engalanar la tarde estadounidense, el histórico presentador Michael Buffer se lució anunciando ambas Selecciones, como si se tratara de una trascendental velada boxística en Las Vegas, y entonó su clásico “Let's Get Ready To Rumble…”. Y si, se asemejó a una pelea, porque ambos equipos entendieron la magnitud de este encuentro, que es un clásico, por lo que han hecho en la historia del fútbol y por cuestiones ajenas al deporte.
La trascendencia de este encuentro se trasladó dentro del terreno de juego en el primer tiempo, pero canalizado para el lado de la tensión y los nervios, porque ninguno de los dos se la jugó demasiado. Estuvieron más pensando en no cometer errores. Argentina, en varios pasajes mantuvo quieta la pelota al retroceder con Leandro Paredes, pero también intentó por momentos desbordar por la banda derecha con el juego de Giuliano Simeone, así como también tratar de liberarle espacios a Messi. Sin embargo, bien firme estaba la marca del conjunto británico.
Poco hubo del goleador Harry Kane y también de su figura, Jude Bellingham, bien anulados por una sólida defensa de Argentina, con la solidez de Cristian Romero y Lisandro Martínez en la marca. También hubo un gran nivel de concentración de parte de Nicolás Tagliafico, uno de los puntos más altos de la Scaloneta. El equipo nacional mejoró después del tan cuestionado Cooling Bussines Break, porque abrió más la cancha y por momentos Lionel Messi empezó a tener más participación en tándem con lúcido Enzo Fernández, quien tuvo la oportunidad más clara a los 31 minutos del primer tiempo, con un remate de larga de distancia que pasó cerca del ángulo derecho de Pickford.
Fue un rato para cada uno en la primera mitad, aunque sin muchas luces y con un alto grado de nerviosismo. Ya en el segundo tiempo, se abrió más el juego, con un equipo argentino más punzante con Julián Alvarez, que tuvo una clara oportunidad al minuto de iniciar la parte final. Pero el mejor momento de Argentina, que dominaba más la pelota, se dio el golpe de Inglaterra a los 9 minutos del complemento, con el gol de Antonhy Gordon, quien superó la marca de Nahuel Molina Lucero y luego empujó la pelota al arco tras centro desde la derecha de Morgan Rogers, en lo que fue la única aproximación clara del equipo conducido por el alemán Thomas Tuchel.
Fue un golpe contundente de los británicos, pero no de nocaut. Como en el boxeo, el equipo que vistió la bendita camiseta azul (llegó a su tercera victoria consecutiva en un playoffs ante los británicos portando dicho color en la remera, al igual que en México 86 y Francia 98) se levantó antes de que llegar al famoso número 10 del conteo de protección. Y luego Argentina reaccionó como si nada hubiera pasado y no paró de generarle peligro al equipo inglés, que jugó como si hubiera sido un error haber convertido. La Scaloneta parecía más fortalecida y el equipo inglés rapidamente se metió atrás.
Chances en los palos por parte de Mac Allister y alguna que otra tapada impresionante de Pickford (pidió desesperado que llegue la pausa de hidratación ante los embates argentinos) fue una clara demostración de la superioridad del elenco dirigido por Scaloni, que fue perseverante y punzante después del ingreso de Nicolás González. Inglaterra se aferró a mantener la ventaja y lo terminó pagando caro. A los 39 minutos para Enzo la tercera fue la vencida, porque luego de tres intentos convirtió un golazo con un potente remate fuera del área tras un pase de Messi, que se coló en el ángulo derecho de un Pickford que finalmente fue quebrado, que decretó el 1 a 1 transitorio. Y el propio Fernández, con festejo de Topo Gigio mediante, dio la señal de que el Campeón del Mundo sigue vigente.
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La motivación colectiva era clara, incluso con el 0-1, pero con el empate, ni hablar. Messi no fue la excepción y fue generador del segundo gol. El rosarino, con un desborde por la derecha y luego un amago mandó un centro con la pierna derecha (la menos hábil) casi en la línea final para que Lautaro Martínez (otro acierto de Scaloni en los cambios) se iluminara con un imponente salto y logre mandar el balón al palo derecho del arco inglés en el tiempo adicionado. Fue una nueva demostración de que no se puede dar por derrotado antes de tiempo a un equipo argentino que ya supo reponerse de situaciones adversas, sigue luciendo con emoción y orgullo el parche de Campeón del Mundo en la camiseta, y mucho menos subestimar al fútbol sudamericano.
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Lejos quedaron las descalificaciones de algunos jugadores y técnicos rivales que acusaban que el combinado argentino estaba “amañado” y “favorecido” por los fallos arbitrales. Argentina nunca perdió la brújula, incluso en desventaja, y como premio quedó en la final. El destino ahora es Nueva Jersey para enfrentar a España, lo que pudo haber sido aquella Finalissima que no se disputó en marzo, pero que ahora, sin excusas, se verán las caras en búsqueda de un nuevo trofeo Mundial.
