Charla con Fantino
Adorni redobló la apuesta: "todo este padecimiento no va a quedar en silencio, voy a hablar más de lo que imaginan"

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El apoyo emocional de Javier Mieli, la tranquilidad de su inocencia y el factor SIDE para echarlo sin éxito.
Manuel Adorni se cansó y se nota. Sigue convencido de que su inocencia va a dejar en offside a la “vieja política”, los periodistas que lo operan para que el Gobierno se vea perjudicado, el fuego amigo, las operaciones del kirchnerismo y otros demonios que lo acechan hace dos meses. Así entonces eligió el siempre amigable living de Alejandro Fantino en Neura para dar un golpe de comunicación.
El Jefe de Gabinete fue inteligente, se despojó de la frialdad del cargo para mostrarse como un tipo común, un padre de familia que, de la noche a la mañana, se encontró con que el aparato de espionaje del kirchnerismo le estaba contando los pasos a su mujer y a sus hijos. El ataque sistemático sobre su presunto enriquecimiento ilícito lo tiene en la mira sin pausa, pero Javier Milei despejó dudas en la charla entre amigos con Luis Majul y Esteban Trebucq en La Nación.
La noche anterior Patricia Bullrich tomó distancia del tema y exigió que presente la documentación correspondiente. Adorni explicó que no puede más que esperar los plazos legales por que no quiere obstruir la Justicia, pero que una vez terminada “la novela” de su patrimonio y estilo de vida, irá a romper el silencio y va a exigir explicaciones.
La noche que se dio cuenta que todo había cambiado, las primeras agresiones y la perversión de Rodolfo Tailhade, ese agente y diputado de Malvinas Argentinas que lo acecha y despeja dudas sobre su espionaje a la vida íntima de Adorni y su familia. Dejó en claro que el diputado no está "controlando" la gestión, sino que está usando las cloacas de su pasado en la SIDE para intentar condicionar al Gobierno.
Adorni soltó frases que son dagas para la oposición. Dijo que esta "carnicería mediática" no lo va a quebrar porque tiene el respaldo más importante: el de un Presidente que no entrega a los leales. Pero lo más potente fue su apelación a la justicia. "La Justicia va a aclarar todo", disparó, anticipando que cuando el ruido pase, el que va a tener que dar explicaciones es el denunciante.
“Es indignante ver cómo el populismo, hoy residual pero todavía venenoso, intenta normalizar el seguimiento a la familia de un ministro”. Adorni lo planteó con una sencillez demoledora: es un ataque a la seguridad nacional disfrazado de chicana parlamentaria. Al mencionar que lleva a sus nenes al colegio, el Jefe de Gabinete bajó a tierra una disputa que los espías de siempre quieren mantener en la oscuridad de los expedientes.
Adorni logró apaciguar dudas, esencialmente reforzar la narrativa oficial y se envalentonó, algo que llama la atención. O es inocente o tiene que estar en un loquero. Se dedicó a transmitir tranquilidad para que la sociedad entienda que detrás de la denuncia penal hay un intento de extorsión institucional. Su inocencia no es solo una cuestión de papeles (que ya adelantó que presentará con su declaración jurada), sino una cuestión de principios.
Adorni no solo se defendió; anoche empezó a escribir el acta de defunción de los aprietes de la vieja SIDE.
